Rock & Lucha Libre

7 de Febrero, 2010

RockLuchaLibreComo todos saben, el rock es conocido por su estilo rebelde, un tipo de música donde el que no sabe lo denomina algo así como puros tarros sonando, algo que molesta y no tiene sentido. Algunos padres, no todos eso si, siempre nos critican por escuchar ese tipo de música que nadie entiende según ellos. La lucha libre también es mal mirada y conocida por su excesiva violencia y para los que no conocen el tema, solo critican diciendo que son hombres musculosos y que las peleas son de mentira.
 
Los que vivimos o nos apasionamos con estos estilos de música o deporte sabemos que no es así, el rock es lejos el mejor estilo de música, la inspiración misma proveniente del blues, lleno de sentimientos y significados de distintas generaciones y estilos de vida. La lucha libre un deporte extremo que exige un rendimiento máximo y les puedo comentar que no cualquiera lo practica.
 
En el mundo existen muchos grupos de rock famosos y emergentes, cosa que también sucede en la lucha libre, en Chile conocemos grupos que son de trayectoria y algunas cuantas bandas emergentes que con mucho esfuerzo han sabido hacerse un espacio dentro del ambiente musical, pero no muchos conocen el ambiente luchístico que se vive en Chile incluso algunos solo conocen la empresa extranjera que se transmite por televisión y no existe mas, siendo que internacionalmente existen tantas agrupaciones como grupos de rock.
 
Para los que no conocen la lucha libre, en Chile tiene bastantes adeptos y bastantes agrupaciones en casi todo Chile, por mi parte he participado en tres agrupaciones desde el 2003 y conocido desde cerca el ambiente, creo que es similar a lo que sucede en el rock, el esfuerzo, la entrega, la calidad, el hecho de entretener a veces solo por el aplauso y ovación del publico y tratar de ser alguien dentro del ambiente es muy parecido, aunque es mas difícil armar un ring que una batería, estos dos estilos se fusionan y pueden llevarse bien juntos, siendo un estilo de vida donde el que entra y conoce la magia de cada show, también puede aprender del esfuerzo de lograr una meta dentro de la vida del que se sube al escenario a tocar o cantar o al que se sube al ring a arbitrar o luchar.
 
Cristian Blas

The Horsemen Are Drawing Nearer…

20 de Enero, 2010

MetallicaTourA una semana del concierto, creo que es la hora de tratar de describir, o explicar o tal vez imaginar lo que será la venida, por 3era vez, de una de las bandas de rock más potentes de la tierra: Metallica. No es menor que en menos de 180 hrs, estemos más de 50.000 personas atentos a los primeros sonidos de ‘The Ecstasy Of Gold’, teniendo claros temas como el valor de las entradas, cancelaciones de última hora, desilucion (de algunos, me excluyo 10000%) por los últimos discos, cortes de pelo y toda el mismo discurso que siempre se da al hablar de los 4 tipos con una de las performances más valoradas en vivo de los últimos 25 años.

Si bien, éste posteo podría ser puramente técnico, hablando que están tocando canciones de los 4 primeros discos, que el Death Magnetic efectivamente es una pseudo resurección de la banda, que en el último DVD (Orgullo, Pasión y Gloria: 3 días en la ciudad de México) Lars Ulrich se luce por su sonido y sus bombos perfectos; hablar de Metallica es como hablar de un equipo de fútbol (para los futboleros, claro está).

Independiente de todas las veces que se puedan caer para ti, de no ser lo que esperas de ellos, de fallarte, o incluso desaparecer durante 11 años, lo que despiertan es pasión. Uno ve a los hinchas de la U o Colo Colo que aún en los peores momentos llenan estadios, gritan y la mojan al 100% (no tranformar ésto en un debate deportivo porfavor! entienda la analogía) por que saben que a pesar de todo, son ellos (los hinchas) los que hacen al club grande, igual que con Metallica.

Si viste Some Kind Of Monster, si compraste el Reload o si tenías la entrada el 2003, te apuesto que a pesar de todo, estarás ahí el 26, por que es verdad, lo que despierta Metallica en cada uno de nosotros fue exactamente lo que decidió Trujillo para su DVD: Orgullo, Pasión y Gloria, y si no estás dispuesto a aceptarlo y entregar hasta la última gota de energía cantando.. Que digo cantando, gritando, saltando y haciendo todo, mejor desaparece, no vayas, por que otros 49.999 tipos te aplastarán al coro de Seek & Destroy, Blackened, That Was Just Your Life o Battery. No digo ‘espero que el show esté a la altura de las espectativas creadas’, por que no me cabe duda que así será, y que las superará con creces.

Está en todos y cada uno de nosotros hacer de éste show el mejor que los 3 que han pasado por nuestro país y el mejor de la gira sudamericana, por que si hay algo que nos caracteriza a los chilenos, es la pasión y la fuerza que tenemos cuando estamos en contacto con lo que, en éste caso, amamos. Espero verlos a todos y cada uno de los que están leyendo o no, dando más que su máximo de energía en torno a la banda de Metal más grande de todos los tiempo. (Si, groopie, So fuckin’ What?!)

Jaime Sainte-Marie Rojas

La Necesidad Del Caos

31 de Diciembre, 2009

CaosAnte la evidente falta de 1 banda y/o movimiento referente en esta última década que ya se nos va, vale cuestionarse, ¿Por qué vivimos la decadencia del rock y la música en general?, ¿será que simplemente somos una generación menos talentosa? O ¿acaso ya estará todo hecho en el rock?, la verdad me parecería alarmante que fuera así , sin embargo en esta época en que la información vuela y la música tiene más medios de difusión que nunca, estamos faltos de la “sustancia x”, es decir el caos.
 
Me explico. Durante años ha sido éste el detonante que ha creado los grandes movimientos tales como el blues (empezado por los esclavos negros), la música hippie (que nace en forma de protesta pacífica contra la guerra de Vietnam en los 60’ en Estados Unidos), Los Prisioneros y el punk en Chile (producto del gobierno militar y la fuerte represión que conllevo el mismo en los 80’), el grunge (por la “generación x” en los 80’ y 90’), etc. Siempre ha sido el sentimiento del descontento y las ganas de generar un cambio. Sin embargo hoy no tenemos ese gatillante, producto que el mundo se encuentra un tanto “adormecido” por la cultura del capitalismo y la globalización (mall, Internet, televisión con cable, celulares, mp3, etc.). Nos bombardean con cosas para que la vida se nos haga un “tanto más simple”, es decir consumismo puro, que ha terminado produciendo que incluso sea  un mejor panorama para un niño estar en su casa que jugando en la calle con sus amigos o su papá.
 
Entonces, ¿Qué es lo que tenemos que hacer para volver a tener un Nirvana o unos Beatles?, ¿para volver a tener el deseo de innovar? Lo que se necesita es despertar del efecto que producen estos verdaderos “anesteciantes mentales”. Vale recordar que la época en que nace el grunge no era muy distinta a esta, sin embargo era una juventud que mostraba una apatía ante todas estas cosas que estaban surgiendo en la sociedad. Basta pensar en el repudio que tubo Kurt Cobain a la hora de alcanzar el éxito o como odiaba su clásico “Smells Like Teens Spirit”, lo mismo que le sucedió a John Frusciante a la hora en que los Red Hot alcanzaron el estrellato (con su Blood Sugar Sex Magic), que a pesar de no ser del mismo estilo, si compartían el mismo sentimiento en una sociedad que nunca fue de su agrado. Se podría decir que a la hora en que los grandes músicos encontraron su lugar en esta sociedad se pierde la magia (lo que le sucedió al movimiento punk, en el momento en que empezaron a mejorar musicalmente y a transformarse en moda, este murió). Es no perder esas ganas de ser distinto y no ser parte del rebaño, finalmente es esa la bencina que quizás han perdido grupos como Metallica (que si bien en su último disco suena a “vieja escuela”, éste no se siente como tal). Grupos que tienen que hacer un forzado regreso a sus raíces, las que ya no sienten, porque ya no viven esa realidad como para hacer un disco así y no siguen la que debe ser una honesta evolución musical, sin caer en la comercialización de su arte.
 
Es por eso que cuando hablamos de la necesidad del caos, no es que exista hambre y guerras en el mundo para tener buenos grupos de rock, es más bien DESPERTAR y darnos cuenta que realmente no está todo bien en esta realidad, que la guerra y el hambre aun existen, que sí podemos y debemos recuperar nuestra capacidad de reacción. El rock siempre ha sido la respuesta más sana ante las crisis, pues como decían los Fiskales “es tomar una guitarra y usarla como metralleta”, o Mauricio Redobles “yo prefiero el caos a esta realidad tan charcha”. Es un sentimiento que de a poco nos vemos obligados a revivir para recuperar la mejor música de todos los tiempos.
 
Nicolás Ibarra

¡Vuélvete loco con esta canción!

4 de Diciembre, 2009

EscuchandoLocuraHace varias semanas que vengo procesando esta información. Fragmentada, incompleta, difícil de encontrar. Hasta llegar a este punto, en que tengo un plano más o menos general de lo que aquí ocurre. Pienso en la estupidez del ser humano.  La capacidad que tenemos para transformar lo que sea, en un pedazo de basura.
 
Debo reconocer que no soy fanática acérrima de todas las bandas que formaron la coalición solicitando el pasado 22 de octubre –a través de la Ley de Libre Información, en Estados Unidos- la desclasificación de documentos, que describen la estrategia de utilizar música como herramienta de tortura. De todas formas, e indiferente a mis preferencias musicales, apoyo la moción, y celebraré cuando logren resultados positivos.
 
Resulta que canciones de grupos como NIN, Pearl Jam, Tom Morillo, Jackson Brown y Britney Spears (sólo por nombrar unos cuantos) fueron utilizadas como mecanismo de frustración y desesperación contra los detenidos que no cooperaban en los interrogatorios en las bases de Guantánamo e Irak. Claro, suena un poco chistoso a primera oída, o leída, pero no lo es tanto. El tema no se trata de que los torturaban haciéndolos escuchar malas canciones, sino que los sometieron a presión mental y sensitiva a través de la repetición, y exposición a volúmenes ensordecedores, durante periodos de tiempo prolongados.
 
Me imagino que se sentirá que te amarren de pies y manos, con el fin que no puedas mover ni un músculo, pongan el aire acondicionado lo más helado que da sobre tu cara, y te obliguen a escuchar una y otra, y otra, y otra, y otra vez Toxic de Britney Spears. Personalmente enloquecería a las dos horas, intentaría tragarme la lengua, o algo así.  Los prisioneros lo tenían que aguantar por 24 horas o más.
 
Entre tanta noticia corta respecto al tema, (hay que decir que ningún medio, ni siquiera BBC World, le dio la suficiente bola) leí de una profesora de la Universidad de Nueva York, Suzanne Cusick, quien ha estudiado intensamente acerca del uso de la música como herramienta de tortura, ella indica que en el fondo el problema no es la “calidad de la música”, sino el volumen, ya que a muy altos decibeles, se hace imposible pensar, produciendo una sobre carga sensorial que daña la objetividad, y puede producir regresión a  un comportamiento infantil.
 
Es decir que los soldados, o las personitas que jugaron a ser soldados en Irak y Guantánamo, escogían canciones aleatoriamente de la música que a ellos personalmente les gustaba, y cumplían con agrado, quizás hasta con algún pasito de baile loco, la tarea encomendada: Freírles la racionalidad a los desafortunados que terminaron convertidos en sus prisioneros.
  
Ahora la lucha de este gran grupo de artistas –tanto norteamericanos, como extranjeros- es la de conocer a cabalidad el playlist de canciones usadas, para poder presentar las acciones legales correspondientes, pero esta vez sin entrar en cuestiones de derecho de autor, ya que hoy el tema es diferente, se trata de juzgar (y ojalá penalizar) la mala utilización de una expresión de la cultura popular. Un producto que nos pertenece a todos. Y de paso (como si fuera poco), hacer cumplir a Obama el compromiso de cerrar Guantánamo a enero del 2010. Algunos escépticos dicen que es imposible, que la fecha está demasiado encima, pero con la presión popular que están ejerciendo estos famosos, quizás no quede otra opción que -como dijo el Puma- “escuchar la voz del pueblo”.
  
Magdalena Tavonatti

El Aporte Del Rock A La Causa Indígena

20 de Noviembre, 2009

Rock MapucheSiendo hoy en día un tema tan en boga el del respeto y reconocimiento a la cultura indígena, es que resulta de vital importancia hacer un análisis del respaldo que han recibido los pueblos originarios por parte del “mundo del rock”. Vale destacar que este no es para nada un tema nuevo tanto en Chile como en todo Sudamérica, y aunque existe una conciencia social del respeto a los pueblos, es muy poca la gente que se ha preocupado de adquirir y conocer la cultura propia de los mismos.
 
Es en este punto que el rock y la música en general pueden llegar a  generar un  fuerte cambio de mentalidad, socialmente hablando. Basta recordar como los Chancho en Piedra a mediados de los 90 ayudaron a crear un orgullo por lo nuestro, tanto en sus influencias musicales como en su abierto amor a nuestro país (que por esos años era algo repudiado por gran parte de la juventud producto del gobierno militar). Ese movimiento  impulsado por los padres el funk en chile, ve hoy su respuesta en el auge de la cueca para toda una generación y un renovado orgullo por nuestra patria (que claro se ve ayudado por los éxitos deportivos hoy en día). Sin desviarnos del tema central, es posible que esta sea la época perfecta para crear una nueva mentalidad social en la que podamos reconocer a la cultura mapuche y autóctona sin la necesidad que un gobierno nos dicte a hacerlo.
 
Grupos como Los Jaivas, Weichafe o los Fiskales Ad-hok, entre otros, han sido los precursores tratando de llenar este vació en la escena, ocupando diferentes herramientas musicales y líricas del mundo mapuche, siendo de esta forma estandartes en su lucha que siempre ha estado marcada por la indiferencia y falta de interés propia de una nación que  ha hecho a un lado a los pueblos autóctonos. También podemos encontrar el caso de la juventud brasileña, que ha vivido un reencantamiento con sus raíces gracias a Sepultura y Soufly, que han logrado que instrumentos y ritmos propios de sus antepasados lleguen a oídos de miles de metaleros alrededor del mundo y que de hecho se interesen por una cultura que hubiese pasado inadvertida en un  país como Chile.
 
Es en un caso así, en el que hay que hacer hincapié -y más aun en nuestro país-, en el que una persona que quiere conocer sus raíces debe hacerlo por sí mismo, ya que ni siquiera en el colegio existe una instancia donde podamos tener un acercamiento a las mismas (solo un poco de  historia y los números en Mapudungún). Es imposible que exista un respaldo e identificación masiva hacia la causa Mapuche. No conocemos su cultura, sus tradiciones y en este caso su aporte musical; por eso -bajo este contexto- son los grupos de rock (tal como lo hicieron Los Jaivas en 1981 en su “Alturas de Machu Picchu”)  los llamados a rescatar la influencia Sudamericana (y no sólo Mapuche), y darla a conocer al mundo tal cual lo hizo Sepultura en su momento.
 
Daniel Ibarra

Metallica: El Perfecto Desencanto

3 de Noviembre, 2009

     01-10-2009. Bank Atlantic Center, Sunrise, Florida, EE.UU.
 
Metallica Magnetic Tour¿Se acuerdan de Whiplash? Decía algo más o menos así: “nunca nos detendremos, nunca renunciaremos, porque somos Metallica!!!”… Y estaban en lo cierto, ellos ERAN Metallica…
 
No quiero ser majadero con las alabanzas al pasado. Pasé los 30 y sé que a esta edad cada vez más basamos nuestro actuar en el “te acuerdas”. Estuve dos semanas y media en Chile y prácticamente el 90 por ciento del tiempo se lo dediqué a la añoranza.
 
Pero creo que en este caso, no tengo salida. Es que tengo grabado ese momento en que en una tarde en Viña del Mar, hace sus buenos 20 años, escuché por primera vez Creeping Death. Fue mi primera canción perteneciente a ese movimiento tan postergado que algunos llamaban Thrash Metal (Thrash, con TH, no Trash).
 
Era algo distinto. Vivíamos en un país que poco y nada sabía de música. Con algo de verguenza ajena recuerdo como algunos locutores radiales ni siquiera se tomaban el tiempo para saber cómo se pronunciaban correctamente los nombres de grupos anglo (”Diuran Diuran”, por Duran Duran y “Bon Jovay” por Bon Jovi, son dos ejemplos más que ilustrativos). Por otra parte, nos hacían creer que Modern Talking era una banda de rock y, para más remate, exitosa…
 
¿Cómo llegó a mis manos ese cassette con la canción Creeping Death? Ni idea, pero el asunto cambiaría para siempre mi forma de relacionarme con la música. Esa tarde primaveral, en Viña, descubrí que había un mundo más allá. Que lejos, muy lejos, cuatro jóvenes de la Bay Area estadounidense me hablaban de hermano a hermano, con un lenguaje común, con rabia contenida, con fuerza, con el corazón.
 
Fue entonces cuando comenzó un viaje. Una travesía que sigue igual de vigente, en la que he conocido mil y una bandas de música y, más importante aún, compañeros y compañeras de todos los credos y colores con quienes puedo compartir mi mundillo.
 
¿Exagerado? No lo sé. ¿Y si, para aclarar dudas, le preguntamos a cualquiera que lleve esto en la sangre? A ciegas, digo que todos quienes vibramos con el metal tenemos una historia parecida.
 
Volvamos al hoy implacable. Anoche tocó Metallica acá en el sur de Florida y pese a que litros de agua han pasado bajo el puente desde ese primer encuentro, no resistí la tentación.
 
Me costó digerir el episodio entre Metallica y Napster de hace algunos años. ¿Qué había pasado? ¿Cómo ellos, a quienes hicimos grandes justamente a través de cintas piratas, de revistas clandestinas y videos con horrendas fallas de producción, nos cerraban la puerta en la cara y nos mandaban a rendirle honores a las compañías disqueras? ¿Por qué ellos? Ellos… Metallica… Traté de quitarme eso de la cabeza y ver este show en paz.
 
Las luces se van y comienza The Ecstasy of Gold, la obra maestra de Ennio Moriccone que nos dice que vienen dos horas de Metallica. Fue el último vestigio de lo que alguna vez fue grandioso. Tras la introducción, saltan los cuatro rock stars a hacer lo correcto. A deleitar a los 23 mil muchachos, en su mayoría quinceañeros consumidores ávidos de Hot Topics y Sorority Girls cuyo lenguaje común es el wooooo!!!! gratuito.
-”Quieren Heavy”- pregunta Hetfield, siempre impoluto, para dar paso a otra perfecta demostración… Y ¿Dónde está Metallica. Dónde está MI Metallica? Ese que no hacía lo que está bien. Ese que te demolía con sinceridad, que te miraba a los ojos y te hacía cómplice de un mundo que para nosotros era ideal.
 
Damage Inc. y Motorbreath, dos joyas que en la buena época Cliff Burton te restregaba en la cara para hacerte sentir vivo, hoy pasan sin pena ni gloria ante un público abúlico que aprovecha el momento para ir a comprar cervezas. En contrapartida, Enter Sandman y Nothing Else Matters, los superhits, son aplaudidos, coreados y chillados.
 
Todo es limpio, todo perfecto. El sonido pulcro como el cristal, las luces mágicas. Termina todo y los woooooo! no cesan. Todos contentos. ¡Qué lindo! Los chicos se van felices y, al menos, me da alegría que haya una generación de recambio. Sin embargo, no sé hasta qué punto esa nueva camada hable con el corazón caliente, como sí lo hicimos nosotros.
 
Camino hacia la salida con mi amigo Pedro, él también de la Vieja Guardia, y repasamos cada minuto en silencio. Luego, el resumen de todo lo que vivimos en esas dos horas:
 
-NO, ¿cierto?- Fue mi reflexión-pregunta.
 
-NO- me contestó, mientras con desazón movía la cabeza de un lado a otro…
 
Eso fue todo. Metallica ya en nada emula a ese portaestandarte de nuestra forma de vida. Ahora están los millones, las limusinas y los flashes; desterrado ese alarido del alma que todos atesoramos y transformamos en sagrado.
 
“No renunciaremos, porque somos Metallica”… Quizás lo sigan siendo, pero ya no tenemos nada en común. Hasta aquí llegamos, queridos amigos. MI Metallica, el que me invitó a un mundo inigualable y del que cada día me siento más orgulloso, está muerto y enterrado. Que en paz descanse…

Antonio Loma-Osorio

El Apocalipsis Del Rock Emergente

19 de Octubre, 2009

Mini KissEste tema surgió en el foro Rx, en una discusión que enfrenta a las bandas tributo con las bandas emergentes. El tema, en general, está bien trillado y desde su mismo origen no tiene ni pies ni cabeza. ¿Es posible que una banda que se dedica a tocar temas compuestos por otros músicos compita en algún aspecto con una banda que escribe y toca sus propios temas? El 99% de las veces no, a menos que hablemos de aspectos técnicos o de puesta en escena donde algunas bandas tributo pueden barrer el piso con una buena parte de las bandas emergentes. Pero, en general, no hay punto de comparación y el problema en sí surge cuando las instancias donde las bandas emergentes pueden mostrar su propuesta están copadas por bandas tributo. Es entonces cuando vienen las recriminaciones y acusaciones por el escaso y nulo apoyo de los medios, y de los dueños de locales, al Rock emergentes en Chile. Es entonces cuando se evidencia que la escena del Rock Chileno está actualmente en muy mal pie.
 
El síntoma más frecuente de la situación del Rock emergente es el mencionado anteriormente: la omnipresencia de la banda tributo en el ambiente Rockero. Es probablemente también el que más duele al músico joven pues, en el fondo, se le está negando el acceso al público. Sin embargo, dejando la discusión sobre las bandas tributo para otra ocasión, hay otro factor que incide de manera directa en el decaer de la escena musical emergente. Internet.
 
Ciertamente Internet se ha vuelto el medio de promoción más potente de toda la historia, para lo que sea que quieras mostrar. Si tienes un proyecto o una idea la puedes llevar a millones de personas de manera fácil y rápida, por más pequeña o insignificante que tu idea parezca. El trabajo que antaño cumplía la radio y la televisión, hoy lo llevan a cabo los podcasts y youtube. Si necesitas promover tu banda es cuestión de grabar un tema con un micrófono de “penúltima” generación y subirlo a youtube, luego espamear las redes sociales y listo… tienes asegurado que al menos unas 300 personas escucharan tu tema.
 
Internet no sólo ha hecho más fácil y barata la promoción de las bandas sino que también ha hecho posible la producción de demos de manera independiente. Cualquier músico que desee grabar sus temas puede bajar un par de programas que hagan el trabajo que antaño se llevaba a cabo en estudios de grabación profesionales y costosos. Incluso me atrevería a decir que cualquiera puede ser músico hoy en día sin necesidad de tocar un instrumento.
 
En resumen, Internet y la tecnología nos han puesto la producción, grabación y promoción de música tan a la mano que parece un juego (y para muchos lo es). Pero lo que antaño parecía lo mejor que le podía pasar a la música hoy nos muestra que a la larga no resulta ser tan práctico.
 
La pregunta de fondo es ¿qué puede hacer Internet por una banda que desea tocar en vivo en algún local y frente a un público real?
 
Puedes crear y promocionar tu demo gracias y mediante Internet. Puedes incluso hacer un concierto virtual desde tu garage si tienes la cámara y el micrófono adecuado. Pero Internet no puede asegurar que te volverás un músico profesional.
 
En el supuesto que un Rockero chileno aspire a convertirse en un músico profesional que produce discos (que efectivamente se venden), que sale de gira y que eventualmente se convierte en referente de un estilo, entonces Internet no tiene mucho que ofrecer. La oferta de músicos nuevos en la red es tan amplia y se mueve tan rápido que tu hit de ayer en internet se convertirá en un recuerdo vago mañana (o en el peor de los casos en un meme). Tu video quedará obsoleto a la semana siguiente. Y, dentro de un mes, tu demo pasará a una carpeta perdida en el dvd de respaldo de algún tipo que jamás te vió tocar en vivo.
 
En el fondo, Internet ofrece éxito pasajero, popularidad momentánea… y estoy seguro que eso es algo a lo que ningún Rockero aspira.
 
Con una industria discográfica herida de muerte por el formato digital y la difusión por Internet, el interés por fichar bandas de Rock nuevas se esfuma y convierte en una utopía. Si antaño podías competir con otras bandas por un espacio en un disco recopilatorio, y lograr ese espacio parecía un merito que auguraba cosas mejores, hoy la posibilidad parece risible tomando en cuenta que la utilidad del cd pasó de ser instrumento de difusión a ítem de colección.
 
Hay que ser francos, hoy en día es muy improbable que una banda nueva venda tanto como lo hizo una banda nueva a fines de los 90’s y, con eso en consideración, ¿donde se centra el interés de las disqueras hoy en día? En apoyar a los viejos estandartes claro está. Metallica, AC/DC, U2, The Beatles, Iron Maiden, Kiss, son bandas que venderán discos ahora y siempre, y que aseguran interés de los medios y estadios llenos (excepto los Beatles, por razones obvias).
 
¿Qué pasa entonces con las bandas nuevas?
 
A menos que una banda tenga el potencial para ser un hit comercial, la mayoría de las bandas nuevas están ahora a disposición de los sellos independientes quienes, por desgracia, no siempre tienen el poder económico para potenciar los shows en vivo o posicionar a sus bandas en los medios como se hacía antaño. Y en el caso de lograr colar a alguna banda en los medios masivos, ¿cuanto es el impacto que se puede tener hoy en día? Los medios ya no son lo que eran, las revistas de música fueron reemplazadas por los blogs, la televisión ya no tiene espacios de promoción de videos musicales porque cada vez se están haciendo menos relevantes y la radio es un espacio que poco a poco está siendo desplazado por los podcasts.
 
Para terminar de ponerle un pie encima, la cantidad de bandas nuevas en busca de un espacio donde tocar, o un par de minutos de promoción en algún medio, es enorme. Y el ambiente Rockero chileno no da abasto.
 
Entonces, si no hay un gran hermano apadrinando a una banda, es decir, una casa discográfica metiendole dinero a un grupo para destacarlo de entre los demás, invirtiendo en su puesta en escena y pagando por tenerla en algún cartel de un concierto masivo, el futuro de la gran mayoría de las bandas emergentes está en veremos.
 
¿Qué hacer? ¿Cómo detener la caída de una escena que pasó de los bares y pubs a los monitores y mp3?
 
Como toda revolución, la responsabilidad recae en la gente. En los que escuchan Rock, en el público que tiene la opción de escuchar a la banda que quiera cuando quiera desde la comodidad de su hogar. Es responsabilidad de uno informarse y elegir entre un disco extranjero o nacional, entre una banda tributo o una original. No se trata de excluir y optar por una de las dos. Si hay algo que agradecerle a Internet es la oportunidad de elegir sin que nadie pre-seleccione nuestras opciones… y las opciones son muchas. ¿Estás tú dispuesto a poner de tu parte para evitar el apocalipsis del Rock emergente?
 
Mauricio Vicencio

Una mirada desde el espacio: Space Oddity y sus 40 años

4 de Octubre, 2009

David BowieDavid Bowie, que personaje, ambiguo, andrógeno, genio, figura y sin pudores. A sus 62 años hace relativamente lo que quiere, en la época que sea pero con la total inteligencia y sutileza repartidas en las cantidades perfectas.
 
Este año se cumple el aniversario número 40 de uno de los seminales pasos a la vanguardia popular del Rock con ‘’Space Oddity'’, su obra maestra para muchos. ¿Pero qué es lo que nos cautiva realmente este icono de la sicodelia, tanto a las primeras generaciones que lo vieron nacer como a las más actuales? Aquí algunos casos que hay que tomar en cuenta antes de coger un Long Play del camaleón del Rock.
 
Si es por tomar referencias actuales (y no tanto) del legado que ha dejado en estas 4 décadas, las pruebas pueden ser más que acertadas. Uno que lleva su referencia en alto y no pierde su humildad, es el icono del rock industrial de finales de los 80′ y principios de la década pasada, Trent Reznor. Cerebro de la maquina que llama Nine Inch Nails. En él vio reflejada una postura que pocos se han atrevido a realizar sin perder la vergüenza y sacarse los estereotipos a la hora de crear arte, de crear música, de crear Rock y con firma propia. A tanto llego su admiración que lograron lanzar versiones recíprocas de ambos artistas con las composiciones del otro, es así que Trent Reznor vocalizo canciones de Bowie como a su vez Bowie canto versiones de Nine Inch Nails. Además grabaron la popular ‘’I'm Afraid Of Americans'’ en un video más que notorio en repudio a las políticas armamentales utilizadas en los States.
 
De no ser aquello suficiente argumento, en un sondeo realizado por la trascendental revista Rolling Stones sobre los artistas más influenciables para los estadounidenses, salieron escogidos ambos personajes, pero lo más notable fue que Bowie escribió el porqué Reznor es importante en la música, como a su vez Reznor redacto la crucial influencia que es Bowie tanto en su carrera como en la música popular.
 
Volviendo a lo que es David Bowie, se es un poco engorroso distinguir entre sus caracterizaciones que dieron vida a esta leyenda. Es clara su intervención teatral adquirida en la universidad en la creación de ese pícaro marciano que se extravía en la tierra en ‘’Ziggi Stardust'’, que le valió más que algún asombro frente al público que por esa época no paraba de sorprenderse con la irradiación de creatividad tanto de la época como del mismo protagonista de este articulo. También recalcar lo estrafalario de sus vestimentas y del juego de luces psycho que le otorgo la influencia del maestro de las artes visuales Andy Warhol, que inclusive le dedico su respectivo homenaje en su disco ‘’Honky Dory'’ del 71′. Deteniéndonos en ese año, era bastante difícil sobresalir frente a tantos expositores de la música de aquellos años, por aquella época teníamos a unos Deep Purple, Jimi Hendrix, The Beatles y cuanta banda icono que mejoraba cada vez sus composiciones y realizando más y mejores álbumes.
 
Yéndose a las influencias visuales y solo por nombrar a uno de esta época, alguien que se vio poseído por su look exacerbado y provocador, es uno de los últimos Rockstars de los 90′ que siguen vigentes hasta el día de hoy, Brian Warner o mejor conocido como Marilyn Manson, es uno de los tocados por la varita mágica de Bowie. Aunque recalque que su personalidad es la combinación de personalidades entre Marilyn Monroe y Charles Manson, es denotar la apariencia, obviamente adaptada a nuestros tiempos y contemporánea a la lujuria que marco en este controversial personaje.
 
‘’Changes'’, ‘’Heroes'’, ‘’Life On Mars'’, ‘’The Man Who Sold The World'’,  ‘’Space Oddity'’, ‘’Young Americans'’, ‘’Moonage Day'’ o ‘’Ziggy Stardust'’ son la mera punta del iceberg del puñado de clásicos que nos ha dejado a estas alturas. No tuvo miedo de ser realmente quien es, ni de decir lo que quería. Es por lo mismo que los medios le entregaron el reconocimiento que le dieron un poco tarde.
 
Tampoco es coincidencia que fuera llamado a realizar el tributo al malogrado líder de Queen, Freddie Mercury, porque en el día que hizo su performance de ‘’Ziggy Stradust and the Spiders From Mars'’, Farrokh Bulsara era uno de los que presenciaba el espectáculo en primera fila, no por nada también adquirió cierta personalidad de él, de su amigo. Como lo bueno dura poco, esa serie de actuaciones junto a los ‘’Spiders from Mars'’, tuvieron la rotación de tan solo año y medio en el viejo continente y estados unidos.
 
Pero principalmente el punto de referencia, es el aniversario de su vorágine espacial, la cual el mayor Tom no podía dejar de contar regresivamente y la de recibir coordenadas, la que además de mirar el horizonte del espacio, consiguió conocer a un ser extraterrestre que lo ayudo aun mas a despegar su creatividad. ‘’Space Oddity'’ llego a las 4 décadas. No aburre en lo más mínimo esa introducción en Fade In que da la partida a dicho track. El cual nos hace volar fuera de los márgenes conocidos por nuestra imaginación y como un buen cuenta cuentos, nos narra su odisea por sobre la estratosfera. Luego viene esa explosión delicada de los relatos del astronauta el cual se ve en serias dificultades, pero que a nosotros se nos hace tan delicioso a nuestros oídos degustar. En progresión a los 2 con 43 segundos se nos intercede una guitarra acústica y un quiebre fuera de órbita. La narración continua ¿Can you ear me Mayor Tom? al parecer no, porque la bendición se las dio al comienzo de este trayecto de 5 minutos y 17 segundos que finaliza con un final en puntos suspensivos. Tal vez David Jones lo sabía, que esto duraría por décadas y décadas y que el día de hoy las generaciones de ayer y hoy se reunirían a celebrarlo.
 
Feliz cumpleaños ‘’Space Oddity'’ por este viaje que ha durado 40 años y que seguirá hasta que la memoria de su ultimo respiro. ¿Can you ear me? Sí, fuerte y claro señor Bowie.

 

Juan Carrasco Torres

El Cartel De Las Productoras Y La Dictadura Del Dinero: Música Y Lucro

14 de Septiembre, 2009

TicketsDurante el último lustro nos hemos ido acostumbrando (aunque creo que sería más correcto decir resignando) a ver en cada evento musical, independiente del género que sea, anglicanismos o latinismos tales como: Premium, VIP, Platinium, Golden Circle, entre otros, imponiéndose como una tendencia hacia al antidemocratización de la música y su difusión en vivo. No importa el público, no importa lo masivos que sean: sólo interesa el renombre del artista y la posibilidad de obtener el mayor beneficio posible a costa de aquello.
 
Para ver este fenómeno podemos plantearnos dos puntos de vistas básicos y necesarios. Por una parte centrarnos en la labor de CARTEL que han seguido las productoras, y por otro lado, en lo dóciles que somos como público. Luego, intentaremos hacer un breve y somero análisis de cada una de estas aristas.
 
Cuando hablamos del Cartel de las productoras hacemos alusión a la práctica impresentable que han venido construyendo en nuestro país, lucrando de manera desmesurada a costa de los que queremos ver shows en vivo. Representan un cartel en el sentido más puro de la palabra. Así como juzgamos públicamente la colusión de las diferentes cadenas de farmacias hace algunos meses, acá nos encontramos con un escenario similar. La diferencia: acá el consumo es puramente voluntario y en el otro, es decir el comercio de fármacos, se constituiría una práctica que atenta contra el derecho de toda persona de poder optar a una salud con precios asequibles. En definitiva, en una hay un basto derecho de opción, mientras que el caso famarceútico, se juega, en cierta manera, con la vida de las personas mediante la implantación de trabas para un consumo leal.
 
Sin embargo esa vital diferencia, el comportamiento, insistimos, es igualmente reprochable. Mientras que por regla general, en otros lados de Sudamérica (y por qué no hacerlo extensible a otras partes del mundo. Salvemos de esta excepción a EEUU, donde la práctica de la reventa hace de esto un negocio sin precedentes, legalmente amparado) no se hacen más distinciones que las básicas por ubicación dentro del recinto en el cuál se presentan los grupos; acá improvisan con ubicaciones privilegiadas o aumentan exponencialmente los valores promedio de estos conciertos en relación a esos otros países. No es un ejemplo al azar, que para el caso del show de Madonna, los precios referenciales de Chile fueran los más caros en el mundo entero. Este ejemplo se reproduce en prácticamente todos y cada uno de los shows de los artistas más demandados y que estas productoras se encargan de traernos a nuestro país.
 
En la otra arista mencionábamos la docilidad de nosotros como público. El sentido de esta apreciación radica que en sin importar el precio que nos impongan, estamos dispuestos a hacer sacrificios, a endeudarnos o pagar más de lo que hubiésemos pensado, con tal de poder ver, si así pudiésemos decirlo, de manera decente al artista que queremos. La docilidad que proponemos se enmarca específicamente en que no tenemos reacción al respecto. Simplemente pagamos. Obedecemos y nos sometemos…y pagamos.
 
No sería digno, preguntamos, que nos rebeláremos contra la mafia de las productoras y dejemos a los eventos sin público o con un mínimo incapaz de satisfacer las ganancias o beneficios previstos por esas empresas chupasangre. La respuesta más inmediata sería pensar que los únicos afectados seríamos nosotros. Quizás eso es cierto en el corto plazo, pero creo que no si lo pensamos con mayor latitud y afrontamos este tipo de decisiones, podríamos toparnos con un futuro donde haya empresas más comprometidas con la difusión de arte y no con la consecución de obtener mucho dinero y enriquecerse a costa de un público que no hace sino agachar la cabeza y estirar la mano llena de dinero, o bien entregando la tarjeta de crédito; podríamos quizás tener éxito.
 
Por cierto esto no es un llamado a la rebelión. Por de pronto es tener, por lo menos, una actitud más contestataria en contra de estos carteles del lucro. Demostrar que no estamos dispuestos a que nos pasen por encima, jugando con nuestros deseos de poder empaparnos con nuestros artistas favoritos. Determinación y contundencia en nuestras respuestas como público consumidor de eventos. No dejarnos pasar a llevar por la dictadura del dinero, e intentar hacer de esto una buena mezcla de negocio y entretención masiva. Que ambos lados resulten beneficiados.
 
Probablemente esta es la arista más compleja de abordar, porque posiblemente siempre haya gente dispuesta a pagar lo que sea, a hacer cualquier sacrificio…menos el de quedarse sin ver el espectáculo que espera ver. Y esto es comprensible, de todas maneras. Sería imposible para algunos (y en cierta manera me uno a este grupo), dejar la oportunidad de ver a Radiohead; Depeche Mode o a Faith no More, entre otras bandas que probablemente jamás tengamos la oportunidad de volver a ver. Es extremadamente difícil poder pensarlo racionalmente, si el corazón y la pasión nos mueven a querer verlos.
  
Es por este motivo, por el que finalmente el abuso gana la pelea sobre la indignación, la rabia o la impotencia de sentirse usado, manipulado y emplazado a ser una oveja más del rebaño y a hacer lucrar a la productora de turno que se ubique entre nosotros y el show que queremos presenciar; potenciando así la labor de cartel de estas nefastas empresas, completando sin fin el círculo vicioso propuesto por esta mafia.
  

Corolario: Reflexión Sobre La “Gala” De Faith No More En Chile
  
Cuando me enteré que FNM haría un segundo concierto, y en el Caupolicán, me saltó el corazón. Pensé inmediatamente en el recordado e insalubremente célebre “Spit At Me” de 1995, y me sentí compelido a participar de esta nueva fecha. Hice unos llamados, comenté la noticia y la emoción a todos nos motivó a pensar que podríamos revivir el Monster of Rock de ese año. Era el lugar preciso para la banda y para su público.
  
Pero un par de días después comunica la productora a cargo del evento que ésta iba a ser la “noche de Gala” de FNM en Chile. Esto claramente era un mal presagio para mí, mi presupuesto, y en definitiva, para los bolsillos de todos.
 
Sobre la misma, los precios a la venta: $38.000 pesos la entrada más barata. ¡LAS PELOTAS! ¡Noche de gala! ¡De Luis Miguel podría esperar algo así! Pero en este caso se rompieron todos los moldes y se llegó a un sublime punto de abuso, del que me imagino costará volver.
 
Esta es la cristalización, hoy por hoy, de la maquinaria nefasta de estas empresas que sólo se amparan en el lucro. Perversamente dominan el espectro de los grandes espectáculos de música, incluyendo el masivo y potente rock que convoca a nuestros espíritus. No sé si seamos víctimas de aquéllos, pero una cosa es segura: estas malas prácticas han venido para quedarse hasta que nosotros no digamos (o hagamos) lo contrario.
   
La guerra desatada de la dictadura del dinero se ha hecho más fuerte jugando de manera burda y obscena con los deseos y añoranzas de nosotros, los ávidos consumidores de este tipo de eventos. Nos resta resignarnos a la mafia, o bien, organizarnos para combatirla. Preocupémonos de disfrutar la música, de transmitir y recibir energías; sin darle derecho a nadie a que nos traten como unos idiotas o para que nos roben impunemente a nombre del maldito mercado.

     

GRG

¿De Qué Hablamos Cuando Hablamos De Rock?

26 de Agosto, 2009

Angus Young

Hace 22 años, un profesor de Filosofía me instaba a creerme el cuento de potencial escritor de rock. Bueno, con los años he tenido oportunidades de desplegar aquellos conocimientos acumulados en casi treinta y dos o treinta y tres años de escuchar y escuchar rock. Mucho rock. Bandas, solistas y no sé cuántos conciertos en el cuerpo.

Luego, ya como profesional en ejercicio, debatí muchas veces con colegas sobre el amplio alcance y lo mal utilizado que estaba y está el concepto de rock entre los cronistas que escriben sobre música.

De partida, me llamaba mucho la atención que se refirieran “al rockero tanto…” o “al rock de tal banda”. Y cuando digo al rock y al rockero me refiero a Los Prisioneros, La Ley, Los Tres, la Javiera Parra, Lucybell y hasta Electrodomésticos. Del mismo modo, a Jorge González, Álvaro Henríquez, Claudio Valenzuela y Carlos Cabezas. Claro, estamos hablando de productos genuinamente nacionales. “Hecho en Chile”, como el programa de Pirincho Cárcamo en Radio Galaxia en los ’80.

¡Pero no, no es así! Me rebelo ante el facilismo de querer etiquetar algo que no es lo que realmente queremos etiquetar. Los Prisioneros hacían algo parecido al Ska, medio Rockabilly y pretendían ser los Clash chilenos, es decir, sonar a post punk inglés de comienzos de los ’80. La Ley era pop ciento por ciento. Los Tres partieron haciendo un desenfrenado Rockabilly para terminar en algo similar al pop más elaborado estilo Beatles o The Kinks (“Se remata el siglo” podría ser un intento de acercamiento, pero nada más que eso). Javiera Parra hace pop, no rock. Bueno, dejémoslo en rock pop (que juego de palabras más ambiguo ese) y los Electros, una versión estilizada de electrónica vanguardista o Avant Garde.

¿Acaso Michael Jackson o Madonna es rock? Lo he leído y escuchado. ¡No! Rock es Led Zeppelin, Deep Purple, Grand Funk Railroad, The Who, Kiss, Thin Lizzy, AC/DC, UFO, nuestros Tumulto, Arena Movediza, Feed Back (aunque su nicho sea el heavy metal), Turbo, Weichafe, Hielo Negro, Mandrácula, pese a mezclar de modo magistral el blues con el rock, dos corrientes emparentadas con cualquier variante del Rock & Roll y su tronco madre.

¿Qué sucede? Que el concepto rock es demasiado amplio y sirve para etiquetar desde Jimi Hendrix, Frank Zappa, King Crimson, Yes, Genesis, ELO y Supertramp, pasando por Journey, Foreigner y Survivior, para llegar a REM y Oasis.

El problema es que cuando hablan de rock, yo insisto en aclarar que el rock es uno solo y que en su estado puro, guitarra, batería y bajo, equivale a decir power trío estilo Cream, Blue Cheer, Rush  y Grand Funk (en sus inicios); equivale a decir Angus Young, Jimmy Page, Hendrix, Ritchie Blackmore, Pete Townshend, Mark Farner, Ted Nugent, Gene Simmons, Phil Lynott, Ian Gillan, David Coverdale, Robert Plant o el propio Ozzy.

Equivale a mencionar también a Poncho Vergara, Gato Alquinta, Carlos Acevedo, Los Teyker’s, Yerba Seca, Influjo, Carlos Acevedo, Lágrima Seca, Nano Ponce, Andrés Godoy, Poozitunga, Amapola, Patricio Vera, Sol y Medianoche, Brain Damage, Turbo y tantas bandas y solistas.

Podrán existir miles de tendencias, hard, heavy, thrash, prog, stoner, death, doom, gothic, black, grunge, AOR y glam, pero el rock es uno solo y con todo el respeto que me merecen bandas tan buenas e influyentes como La Ley, Los Tres, Saiko, The Ganjas, Matorral, Lucybell, Guiso, Prisioneros, Javiera Parra y muchos más, ellos no hacen rock. Rock es otra música, una música distinta, única, potente, de estridencia extrema en algunos casos, machista, física, de dejar el alma sobre el escenario. Eso es rock.

Ernesto Bustos B