Archivo de Abril de 2007

El eterno resplandor de una mente CON recuerdos

Jueves, 26 de Abril de 2007

Hay algo en el estado del rock actual que constantemente nos hace mirar atrás y quedarnos ahí, mirando hacia delante. Ojalá fuera al revés, y que desde atrás mirara el futuro con un cierto orgullo. Pero lo que sucede es una gran sensación de ignorancia, de vacío, de no poder contar con un porvenir fructífero y colorido como nuestro pasado. Me refiero a que las grandes glorias de nuestros días difícilmente pertenecen a esta década, sino que aún contamos con las estrellas de los noventa, las reuniones de bandas de distintas épocas, como las de The Police, R.A.T.M. y Genesis, para seguir manteniendo el entusiasmo.
 

No sé si es una sensación general, o si nuestro mercado es tan chico que los que la llevan son los que forman parte de un público que todavía extraña al grunge o al thrash metal o a Faith No More y Metallica como los grandes próceres. ¿Por qué nos encontramos en la constante presencia de la frase “todo tiempo pasado fue mejor”? ¿Es tan malo lo que se escucha hoy en día? O ¿estamos tan pegados que no nos interesan las nuevas apuestas?
 

En realidad es un asunto que me preocupa, porque, obvio, los grandes ídolos tienen fecha de expiración, como cualquier otro humano. Claro que quedan los discos –afortunadamente- pero, ¿siempre nos seguiremos alimentando de lo mismo? Veo los enormes trabajos de este año, de enormes artistas como Ozzy, Marilyn Manson, Nine Inch Nails, Rush, Chris Cornell, etc., y cualquier lanzamiento de otra banda ‘nueva’ o de comienzos de milenio queda chico. ¿Qué pasa con el maravilloso álbum de Arcade Fire, “Neon Bible”? ¿es muy alternativo? ¿O como dijo el mismo Keith Richards, el hombre del post anterior de este blog, una de las increíbles majestades satánicas, que bandas como Bloc Party y Arctic Monkeys eran pura mierda y que sólo les interesa posear, ser parte de un momento, según él?
 

Las preguntas parecen reducirse a la perpetua cuestión que nos rodea a los seres humanos, ¿Quiénes somos y adónde vamos? El adónde vamos en el rock siempre, desde su creación, ha estado presente. Ya con la ida de Elvis a la milicia daban el rock and roll por muerto. Tuvieron que aparecer The Beatles para revivirlo y no dejarlo ir. Tuvo que aparecer Led Zeppelin para crucificar nuevamente al estilo y para darse cuenta que Page y Plant algo tuvieron que ver con el surgimiento del heavy metal, tal como Black Sabbath. Tuvo que aparecer Metallica para crear una onda tan pesada y a la vez tan masiva que sólo los que tenían resistencia en los oídos podían escucharlos. Apareció Nirvana, Alice in Chains, Korn, Deftones, y ¿quién en los dosmiles? ¿Coldplay?
 

Quizás es demasiado apocalíptico, pero algo me huele mal. La nostalgia. Quizás por eso Cornell no quiere reunirse con el resto de los muchachos de Soundgarden, quizás por eso Mike Patton no se junta con sus socios de Faith No More: sólo sería un asunto de recordar viejas épocas, sin ninguna creación de por medio. Me encantan muchas bandas de los noventa pa tras, pero lo que verdaderamente me angustia es la herencia de hoy para la gente de mañana. ¿Acaso no habrá alguna?

Keith Richards: Quién como tú

Lunes, 16 de Abril de 2007

Keith Richards es lejos el personaje más extravagante de los Rolling Stones, y uno de los más extraordinarios del rock and roll. Puede darse el gusto de decir lo que quiera, y sonreír con la boca ladeada pensando cómo nos creemos cada una de sus palabras. Tanto los periodistas como los propios admiradores nunca saben si lo que dice es verdad, o si lo que se dice de él es verdad. Hay ciertas anécdotas que reflejan la magnitud de este carácter tan poco usual y al mismo tiempo tan querible y tan expuesto.
 

La última de sus historias salió al aire la semana del lunes 2 de abril, cuando se publicó en la revista inglesa NME una entrevista al guitarra de los Stones. Richards debía seguir una especie de cuestionario, en el que cuando salió la pregunta “¿Cuál es la cosa más extraña que has tratado de inhalar?”, respondió “Mi padre. Inhalé a mi padre. Él fue cremado y no pude evitar la tentación de mezclarlo con un poquito de cocaína. A mi papá no le hubiera importado, le daría lo mismo. De hecho estuvo súper bueno, y todavía estoy vivo”.
 

La reacción mundial de la prensa fue exorbitante. Más aún considerando que siempre se espantan con comentarios de esa calaña, con comentarios tan ambiguos y ácidos que no saben si lo que dijo era cierto o si era un chiste. Hasta aparecieron los del E! Television publicando las confesiones de Richards, ¡JA! ¡Cómo hacen tema un tema que no es tema! Pero esa es su gracia, diga lo que diga, haga lo que haga, siempre hará noticia. Al día siguiente tuvo que salir un portavoz del músico para aclarar “que Richards estaba bromeando”.
 

Vale la pena recordar también cuando se informó que KR se había caído de una palmera en las Bahamas, aparentemente tras haber bebido una buena cantidad de vodkas naranja, tras lo cual tuvo que ser operado. Richards garantizó en esa misma entrevista que nunca volvería a subirse a un árbol: “yo en realidad no estaba subiéndome al árbol, estaba sentado en una fucking rama, me senté en la misma rama hoy, pero ese día caí de muy mala forma”. Y ahora no puedo evitar acordarme del borrachín e hilarante Capitán Sparrow de la película “Piratas del Caribe”, que encarna Johnny Depp, inspirado a su vez en Keith Richards, quien además hará un cameo en la tercera parte del film, “pensé que Johnny era un rock star fallido, y luego empecé a ver parte de su trabajo y después me llamó y me dijo, ‘te copié para hacer ‘Piratas…’ lo que creí que era la forma más gentil de hacérmelo saber. O sea, me queda claro porqué él pagaba todas las cervezas. No me di cuenta de que estaba siendo observado”, señaló el mismísimo Richards.
 

O también cuando a fines de los setenta lo arrestaron en un hotel en Toronto por posesión de cocaína y heroína. El evento no fue menor: dentro de los Stones se cuestionaba la continuidad del guitarrista o la eventual búsqueda de un nuevo músico, ya que se pensaba que Richards cumpliría con cadena perpetua. La condena igual llegó, pero afortunadamente no alcanzó a afectar el ritmo de la banda. Richards tendría un año de libertad condicional, con el bonus extra de tocar un recital a beneficio. Para esas alturas, Richards también había logrado rehabilitarse de su consumo de cocaína. Entonces, y volviendo al comienzo, era obvio que Richards le estaba tomando el pelo al pobre periodista. Su padre falleció el 2002, y su período de rehabilitación como cocainómano finalizó por ahí por 1979. Una de dos, había que sacar las cuentas, o había que entender el característico humor burlón del Stone. Con Richards nunca se sabe, es tan salvaje, excéntrico e increíble que no sabemos si es real.

Alta fidelidad: ¿cuál es tu top five?

Jueves, 5 de Abril de 2007

Una de las primeras proposiciones que llegaron a través de los comentarios de ustedes para este blog, fue que creáramos listas de nuestras canciones favoritas, nuestros discos favoritos de la historia, y un largo etcétera que daría para muchas entradas más. Qué cosa más rockera-enciclopédica, porque para crear esos listados no se puede ser novato, hay que ser avanzado y experto en el tema. Pero como todos nos creemos el cuento, la erudición pasa a ser sólo un complemento de lo que nosotros valoramos con mayor gratitud, la pasión.
 

El mejor ejemplo para mí está en la película “Alta Fidelidad” (2000), protagonizada por John Cusack y Jack Black, en la cual encarnan a dos rockeros, de estos megaconocedores y apasionados hasta el pelo, uno, el dueño de una disquería y DJ, y el otro, un amigo que trabaja en esa disquería (el sueño de muchos de nosotros). Matan el tiempo, o basan gran parte de su tiempo, en la creación de listas apropiadas para la ocasión que sea, desde el top five de las cosas que jamás deberías hacerle a tu pareja, hasta el top five de los discos que se llevarían a una isla desierta. De ahí rescato tres de sus conteos:
 
I.                    El top five de las canciones número uno del Lado A (sobretodo para los que solían escuchar los discos en cassette)

  1. ‘Janie Jones’, de The Clash, del disco “The Clash”
  2. ‘Thunder Road’, de Bruce Springsteen, del disco “Born to Run”
  3. ‘Smells Like Teen Spirit’ (obviamente, de Nirvana, “Nevermind”)
  4.  La sexy ‘Let’s Get It On’, de Marvin Gaye, del disco “Let’s Get It On”
  5. ‘Airbag’, de Radiohead, del disco “OK Computer”

II.                 El top five de canciones sobre la muerte

  1. ‘Leader of the Pack’, cantada por The Shangri-Las, 1964 (no muy conocida en el ambiente musical chileno, que cuenta la historia de una chica que ve morir a su enamorado en un choque de motocicleta)
  2. ‘Dead Man’s Curve’, por Jan and Dean (1964)
  3. ‘Tell Laura I Love Her’, interpretada por Paul Anka (que tiene una versión en español del tiempo de la nueva ola, “dile a ella que la quiiierroooo…”, y que canta un argentino llamado Willy Monti)
  4. ‘One Step Beyond’, una tonada muy ska de Madness
  5. ‘You Can’t Always Get What You Want’, por supuesto, de Rolling Stones

(Y hasta podría agregar esa que hizo Pearl Jam, “Last Kiss”, y que también es de los años sesenta) 

III.               El top five de los mejores discos de todos los tiempos (según el personaje de John Cusack)

  1. “New Rose” de The Damned
  2. “Hit It and Quit It” de Funkadelic
  3. “Shipbuilding” de Elvis Costello (en la edición japonesa, según el personaje de Cusack)
  4. “Mystery Train” de Elvis Presley
  5. “Spaced Cowboy” de Sly and the Family Stone

Y a pedido del público, el top five de las bandas que cambiaron la vida al equipo Rockaxis, es decir, aquellas agrupaciones contemporáneas a nosotros que editaron un disco en su tiempo y nos impactaron de inmediato (no cuentan ni The Beatles ni Rolling Stones ni Led Zeppelin, porque no habíamos nacido aún para sus épocas de oro)

Top Five de las bandas o artistas que cambiaron la vida del equipo Rockaxis

  1. Metallica
  2. Iron Maiden
  3. Ozzy Osbourne
  4. Anthrax
  5. Alice in Chains

(bonus tracks: Nirvana, Motley Crüe, Voivod, Opeth y Mike Patton en Faith No More y Mr. Bungle)

Finalmente, ¿cuál es tu top five?