El gran negocio de ser un Beatle
Viernes, 18 de Mayo de 2007No me enfurecí, pero sí me molestó leer la noticia de que aparecería un single inédito de The Beatles a estas alturas. La curiosidad siempre pica y hace que igual llame la atención esta nueva cancioncilla, pero es un poco engañoso escuchar a McCartney y Ringo, con sonidos mezclados de quizás qué años de Harrison y Lennon. Sobretodo considerando que ahí, obviamente, el que la lleva es McCartney –tal vez algún productor también- porque por mucho que las viudas opinen sobre la composición y los arreglos, supongo que se valorará aún más el punto de vista de uno de los de la sociedad histórica, Macca, claro.
No podría ni siquiera imaginarme qué pensaría Lennon sobre estas extrañas mezclas en las que pescan su voz, la juntan con un archivo perdido en que Harrison tocó no sé dónde y no sé cuándo la famosa melodía, y la unen con el sonido actual de los dos sobrevivientes. Las razones que dan los comunicados de prensa para la entrega de este material es conseguir más fans, hacerse presente en la escena actual. Me pregunto, ¿para qué? El caso de The Beatles puede ser uno de los más evidentes en cuanto al legado que dejaron y que cada generación hereda con el mismo entusiasmo. Ustedes mismos comentan que una de las bandas con que se iniciaron en el rock fue The Beatles, y eso hace que nos sepamos el catálogo casi completamente de memoria. Y no me cabe duda que los hijos de nuestros hijos también se sabrán sus canciones al pie de la letra.
Se supone que también sacarán todos los temas de The Beatles en versión digital para bajarlos por Internet (en forma legal, claro está) a través de I-Tunes y para venderlos como ringtones. ¿No será suficiente con este recambio generacional que es igual de fanático que el público que los vio en vivo? ¿Que jamás encuentra un disco de The Beatles por menos de 12 lucas pero aún así los compra? ¿No es suficiente que el Álbum Blanco haya sido una de las placas más vendedoras de la historia, que hayan miles de productos en los que se utiliza el nombre de la banda? ¿Y que más encima nunca pasen de moda? Y eso que todos los años, TODOS los años, lanzan un disco recopilatorio de alguna época o con remezclas ultra modernas en la que desnudan trabajos (“Let it Be… Naked”, sin la muralla de sonidos que insertó Phil Spector) o unen canciones y sensaciones (“Love”, del año pasado), y se los compramos pues.
Vuelvo atrás. ¿Qué pensaría Lennon?… me doy cuenta que es bien pretencioso ponerme en el lugar de él. Quisiera hacerlo. Soy de la idea que los trabajos grabados con los cuatro presentes son el más perfecto modo de llegar a nuevos fans. Y que Lennon mandaría a la cresta a McCartney por tanto artificio. No sé, pero me tinca que pasaría eso. Ahí están las Antologías –la mejor idea que tuvieron en cuanto a la edición de material inédito, pero repito, con los cuatro presentes- Revolver, Sgt Peppers, Help y un familiar y querido etcétera. La mezcla de la voz ausente de Lennon, la guitarra melancólica de Harrison y el espíritu ambicioso de ¿quién? no es la mejor manera de llegar a más gente. Es el frío cálculo de las fórmulas del Protools y de la rentabilidad de las cifras azules del negocio que rodea a The Beatles. Es un single sin espíritu. ¿Y sin espíritu, quedan The Beatles? Les dejo la pregunta abierta.