Archivo de Noviembre de 2007

Queda una opción: la independencia

Jueves, 29 de Noviembre de 2007

libertadEste año más que nunca se han repetido los casos de bandas que se han desligado de sus sellos, principalmente por razones artísticas. Vimos a lo lejos cómo Nine Inch Nails, o Trent Reznor mejor dicho, finalizó su contrato con Interscope y ahora se encuentra con total libertad para grabar su disco como quiera, y venderlo a cuánto quiera. “He estado firmando contratos de grabación por 18 años y he visto que la industria ha mutado radicalmente de una cosa a algo inherentemente muy distinto, y me da mucho gusto poder tener finalmente una relación directa con la audiencia, una relación que encaja y que es apropiada”, todo eso luego de ver en Australia que el precio de “Year Zero” superaba los 12 mil pesos versus un disco de Avril Lavigne, que había sido editado en la misma semana, bajo el mismo sello, y que tenía un precio mucho menor. O sea, los rockeros necesariamente tenían que pagar más (si visitara las disquerías chilenas ahí si que quedaría espantado).

Para qué hablar de Radiohead. Lejos de EMI, lejos de cualquier idea que cualquier persona se pudiera haber formado, publicaron sus canciones en su propio sitio web, a sólo diez dias de haberlo anunciado en el blog Dead Air Space. “Paga lo que quieras” fue la estrategia para enganchar a los miles de miles de fanáticos de los ingleses. Hoy, dudo que alguien no haya escuchado al menos un tema de “In Rainbows”, y quizás ese sea el mayor mérito y el mayor beneficio de haber sacado al aire estas nuevas composiciones de esta forma: con Internet, es imposible que no corra la voz.

Alejándonos del rock, también estuvo el caso de Madonna, que ahora firmó contrato con Live Nation, que se maneja en la producción de recitales y quienes serán los encargados de buscar un sello que albergue a la cantante, pues esa ya no es la prioridad en este momento. Lo que importa es salir de gira, hacer la mayor cantidad de conciertos posible, pues el negocio no es vender discos, sino actuar, actuar y actuar tantas veces como sea necesario. Por eso es que los mismos Radiohead, que alguna vez mencionaron que jamás irían a lugares donde no entendieran sus letras, ahora pretenden visitar Latinoamérica. Las expectativas son altas, sumando tanto el efecto post Rainbows junto con que jamás han venido por estos lados, donde suman otra enorme cantidad de seguidores.

Pero refiriéndonos a la escena nacional, no queda otra más que la independencia. Seguir lanzando discos es una prioridad, pero ya no a través de sellos como EMI, Sony, Universal o Warner. Si mal no recuerdo, el único grupo que va quedando en esas grandes ligas es Chancho en Piedra. Lucybell renunció a Warner por, digamos, las atribuciones que se tomaron al hacer lo que quisieran con la imagen y las canciones del grupo encabezado por Valenzuela. Y nadie quiere ser utilizado y más encima sin consentimiento.

Si reducimos el espectro, todo el resto de las bandas roqueras están bajo el alero de una etiqueta independiente. Cápsula, Escarabajo, Algo, Oveja Negra, CFA, Bolchevique, Sello Azul, Quemasucabeza, son algunos de los tantos que mantienen la fidelidad con el músico y con su credibilidad. Supongo que ya para ninguno de ellos es prioridad pertenecer a alguna de las multinacionales. Más de alguno ya acarrea con malas experiencias por contratos truchos o engañosos o simplemente por mal manejo y despreocupación de parte de la etiqueta.

Entonces, en realidad no hay grandes diferencias entre lo que sucede en el ambiente norteamericano con un mundillo tan reducido como el chileno. El mundo parece avanzar al mismo paso, y en cuanto al rock, seguimos el mismo paso. Las bandas están obligadas a tocar, tocar y tocar como único medio para atraer a más gente, para que esa gente le cuente a otros que ha visto a x grupo que le voló la cabeza y atraiga a más gente que quiera ver al grupo. Ya que, casi se me olvidaba, ni siquiera nuestra propia música es difundida en forma “decente” por las radioemisoras, menos ahora que un gigante español absorbió casi toda la frecuencia metropolitana.

Pero hay que ver el lado positivo: no se deposita la confianza en agentes desconocidos que “destrozan el arte para convertirlo en bazofia”. Claro, se trabaja con más esfuerzo que dinero, con más ingenio que recursos, pero creo en la potencia de la convicción. Cuántos se han gestionado sus propias giras, a Europa, Argentina, donde sea, a comenzar de cero de nuevo. Y aunque sea el camino más largo, sin duda el producto es mucho más satisfaciente. Porque ellos son los que se sacan la cresta sin cuestionar ni cambiar sus ideales y siguen adelante a pesar de todo. Pregúntenle a todos, ¿recorrerías el mismo camino de nuevo, conociendo todas las dificultades? Aseguro que dirían que sí. Y de ida y vuelta.

¿Cancha VIP? (pequeña pataleta)

Miércoles, 14 de Noviembre de 2007

Desde este año (creo) que las productoras nacionales se dieron cuenta que podrían hacer más plata vendiendo las entradas de la parte delantera de cancha como CANCHA VIP, ¿y quiénes van ahí? No necesariamente los más fanáticos, sino, claramente, quienes tienen mayor poder adquisitivo.

Nos quitaron el romanticismo de llegar un día antes al estadio y apenas abrieran las puertas, correr casi como si fuera por la vida. Con cancha vip, puedes llegar cinco minutos antes del recital y encontrarte con Pipo, Mimi, Coca, Lulú y toda esa calaña de gente que va a taquillar y a lucirse en lugar de lo importante: GOZAR EL CONCIERTO.

Eso me pasó cuando tuve que ir a cubrir el show de Soda Stereo. Buena onda, a los de prensa nos tocó estar adelante. Pero qué onda con el público… siempre las personas que están en ese sector, al frente del escenario, en todos los shows que había ido en mi vida (y por supuesto, que corrieron para llegar a su puesto) son los más entusiastas, los que saltan, aplauden y gritan con todo. Ahora no. No digo que no haya gente fanática en ese grupo, debe haber, pero la mayoría estaba para mostrarse como si fuera un concurso de belleza. Horrible. No conocían un solo tema, con suerte cachaban Sobredosis de TV… bueno. Con Cornell probablemente no suceda lo mismo, aquello que vaya gente a mostrarse, porque no abarca a un público tan “mainstream”, por así decirlo, salvo los que lo conozcan solamente por Audioslave, que van a ser los menos. Los de Cancha Vip van a ser los más fanáticos, o los que tenían la plata guardada en caso de, o los que van a adelantar su regalo de Navidad.

Entre algunas de las experiencias aquellas de llegar temprano al estadio, recuerdo que para U2 llegué a las diez de la mañana, no antes, porque me tocó trabajar muchísimo el día anterior y no me daba el cuerpo para madrugar. Pero supe que los suertudos que estuvieron en el Estadio entre las 2AM y las 5 AM tuvieron la posibilidad de entrar de inmediato al Golden Circle. Eso sí que fue arriesgar hasta la salud por el grupo favorito. Los que nos quedamos afuera esperamos hasta como las 4 de la tarde, y cuando abrieron las puertas, no hubo quién nos detuviera, ni siquiera la policía montada, fue como una carrera de 100 metros planos, y todo, por conseguir un lugar decente en cancha. Al menos alcancé a ver de lejos a Adam Clayton, jaja.
También para el concierto de Korn corrí hasta llegar adelante, pero no me esperaba que me iba a quedar sumergida en una mata de combos que no me quería soltar. Lo recuerdo perfectamente: comenzaron con ‘Blind’, y pim pam pum, patadas por allá, golpes por acá, claro, esa era la celebración del mundo aggro. ¡Quería salir y no podía! Estuve como por cinco canciones tratando de volver atrás, hasta que tomé el camino en reversa, y volví a la parte trasera de cancha para salvar mi vida, jaja.
¿habremos perdido el derecho de correr por nuestro grupo favorito de turno? Ojalá que no. Y ojalá no se sigan aprovechando de la nobleza de los fans.