Archivo de Febrero de 2008

Mi Romance desde afuera

Miércoles, 27 de Febrero de 2008

my chemical romanceFue una opción estética, además del presupuesto, lo que me dejó fuera del recital de My Chemical Romance. Es decir, “cuestión de gustos”. La banda de New Jersey me gusta, pero nunca tanto. Pero igual me sirvió ir a dejar a mi hija de 14 años para tener otra visión del “universo del rock”. De hecho, era primera vez que me tocaba ir estrictamente en calidad de apoderado, como haciéndome el desentendido del fuego y la pasión que el estilo desata hace más de 50 años.

Bien. Declaro que desde afuera el romance sigue funcionando. Complacía ver la larga fila de chicas y chicos (más ellas que ellos), disponiéndose para vivir el gran ritual. Anticipando la gran emoción de traspasar las barreras para estar por fin adentro del recinto donde los ídolos de turno harían de las suyas. Todo bien.

Desde afuera declaro otra cosa: veo que a mi generación no le falta tanto rock como parece. O sea, son muchos los padres que entraron con sus hijos para disfrutar del evento. Eso habla de gente que es capaz de ir abriendo los oídos a lo que suena hoy. Y no pocos iban enfundados en poleras rockeras, desde Kiss hasta los protagonistas de la noche, los chicos del romance químico.

La montaña de botellas que dejó el público en la espera era una buena señal antropológica del grupo: cero cajas de vino o latas de cerveza. Mucho jugo, mucha agua mineral y gaseosas. ¿Se viene más sana esta camada, con menos tóxicos en la sangre? Como padre preocupado, lo espero de corazón, y lo digo aunque suene algo “mamona” la afirmación.

Hubo también un gesto repetido que encontré fuerte: muchos padres se quedaron durante el tiempo del recital en los estacionamientos, durmiendo en los autos o armando incipientes amistades con otros “viejos”. Había un lote especialmente cohesionado, que pasó las horas en las graderías de la elipse, cantando, riéndose y sirviéndose algunos entremeses. Supongo que ellos tendrían alguna relación con los fan clubs que en masa acudieron a la cita. Me queda la duda si no estaremos siendo demasiado sobreprotectores. En una de esas. Espero opiniones.

Así, con todos estos pequeños detalles que hablan de amor y preocupación, el rock va pasando de una generación a otra, alargando así su vida como fenómeno cultural, más allá de la música.

En fin. Dejar que mi hija entrase sola al recinto fue no sólo una opción estética. También se trata de dejarla poco a poco enfrentar por si misma el fragor de la emoción masiva. Ya antes había ido acompañada de mayores a unos cuantos recitales, pero en este caso se trataba casi de su primer evento masivo sin chaperones. Bien por ella, bien por todos los chicos y chicas que gozaron como chinos esa noche. En algún momento lamenté no estar adentro, pero no faltará la ocasión de volver a abrazarla y cantar con ella algún himno que nos mueva el alma. Que siga el romance.

Urbano Matus

La segunda venida del rock glamoroso… ¿Es todo un circo?

Jueves, 7 de Febrero de 2008

emoEl emo-punk es otro ciclo del glam rock. Todo es cíclico, todo se repite, al final de cuentas es más de lo mismo. Hoy hay una sobredosis de emo y antes había un exceso de hair metal. Hace poco una periodista del New York Post escribió un artículo acerca del Crush Management que es la organización que representa a Fall Out Boy, Panic at the Disco, The Academy Is… , Boys Like Girls y Armor for Sleep o como Maureen Callahan lo sintetiza. “básicamente cualquier banda por la cual una chica de más de 13 años con un blog se obsesionaría”.

Taking Back Sunday tendría más que ver con Warrant de lo que nosotros podríamos imaginar. Los artistas de la generación emo no son otra cosa que el equivalente moderno a White Lion o Winger: buena pinta, glamoroso rimel en los ojos y un éxito comercial con el que ningún fan serio del rock le gustaría ser relacionado. O sea, si eres un metalero o un rockero clásico dedicado, no te gustaría ser sorprendido disfrutando de un buen Panic at The Disco por ejemplo. El emo-punk es el glam-rock ochentero, pero para la generación My Space.

Y si esto es así (muy probable) viene a sugerir una interrogante: ¿Estamos viviendo en una era Trixter/ Winger/ Poison del género emo? ¿Se ha convertido el emo -un género que en este punto es indefinible ya que de alguna manera involucra a My Chemical Romance, Panic at The Disco, Good Charlotte y Cute Is What We Aim For, cuatro bandas que no son ‘particularmente emocionales’ ni tampoco ‘muy punk’ que digamos, a menos que consideres el copiarle a Queen o disfrazarse de marionetas o muñecos de ese tipo- en un estilo tan formateado al punto de una fórmula que ya se convirtió en parodia? ¿Estamos frente a la crisis de esta modernidad?
Si comparamos a los grupos de hair-metal y de emo-punk nos daremos cuenta que se hacen notar primariamente en un plano estético -la conexión obvia serían aquí esos raros peinados nuevos- y cuentan con el potente factor de los atributos físicos de sus integrantes. Aquí les van ejemplos: la sonrisa seductora de Kip Winger o los llamativos labios del pintamonos de Fall Out Boy, Pete Wentz o mejor aún los asombrosos niños bonitos, en algún momento Sebastian Bach de Skid Row y ahora William Beckett de The Academy Is. Como resultado, los emo de hoy apelan casi exclusivamente a las jovencitas, quienes parecen no estar preparadas para una verdadera rebelión, así que esto está re-bueno… mientras tanto.

Pareciera que ambas generaciones están siendo ridiculizadas y que al mismo tiempo con algo de envidia admiramos la musicalidad y el talento de los mismos, un buen ejemplo sería el denominador común de My Chemical Romance y Extreme: Queen. Pareciera que en ambas generaciones pasa lo mismo, al fanático de Metallica le costó reconocer a Skid Row, así como al fan de Linkin Park le cuesta aceptar la parada de los nuevos Boys Like Girls o The Used.

La comparación trae otra interrogante más problemática: ¿Son Fall Out Boy, The Academy Is…, Silversun Pickups o Fall Out Boy los paralelos generacionales de Metallica, Guns N’ Roses o Bon Jovi, el mejor ejemplo de bandas que son bastante buenas y que no son reconocidas en su verdadera dimensión hasta probar que dejan atrás a todos los demás contendores al trono? ¿Que derrotan a todos los demás? ¿Será Coheed and Cambria la nueva versión de Faster Pussycat o L.A. Guns para 2007? ¿Estaremos en 20 años rogando por la reunión de Taking Back Sunday o Cobra Starship?

Y la última pregunta: ¿Qué vendrá después que se desinfle el emo-punk?, ¿qué o quiénes tomarán su lugar? Todos sabemos que el rock-glam 80’s se doblegó frente a Nirvana porque Kurt Cobain era la antítesis misma del metal con peluquería y de la postura machista de la lírica de los ochenteros glam. Pero también hay que reconocer que Nirvana era una muy buena banda, no obstante a su manera tenían algo de ‘glamoroso’.

¿Quiénes van a derrotar al emo? De seguro van a ser unos tipos que lucirán muy diferentes a Fall Out Boy, que también copiarán el manual del classic-rock y que tal vez tengan a un vocalista muy feo. Al final es todo lo mismo, siempre se repite todo cuando vuelve a girar la rueda.

Alfredo Lewin