El rock es rentable hasta que hay que comprar pañales
Sábado, 31 de Mayo de 2008Hace algún tiempo, conversando con el maestro Sergio Cárcamo, desglosamos algunas de las verdades del rock y su relación con la estabilidad económica de los músicos. “El rock es rentable hasta que hay que comprar pañales”, me decía Pirincho como gran conclusión a más de dos horas de plática, acusando a la irresponsabilidad de una sociedad que mira en menos el trabajo de los artistas en general.
Y es que es cierto eso de que el rockero funciona mejor soltero, sobrevivendo en medio de un mercantilismo que simplemente olvida que esto también es un trabajo. Bajo esa perspectiva, hemos visto como los sellos han ido perdiendo ventaja, por sobre la transmisión de datos vía Internet. Es justamente en este medio cibernético donde el mercado musical se democratiza y demuestra su parecer igualitario. Todos tenemos acceso a la música, pero no todos la pagamos.
Es romántico seguir pensando que los músicos son mártires del arte, pero tampoco podemos dejar al azar las vidas de estas personas que igualmente necesitan parar la olla. Como dirían algunos personajes cursis: “después de todo, también son seres humanos… tienen las mismas necesidades”, por lo que el músico condiciona su vida en torno al esfuerzo y constancia.
Ser músico es la elección de un trabajo que nunca ha sido bien visto (ni bien pagado), pero que cuando llega el éxito cambia sustancialmente en su posición social. Es un trabajo bipolar. Estás en la cima viviendo la vida del rockstar, o de lo contrario debes tolerar que muchos te pisoteen más allá de la cuenta… total, eres músico.
¿Qué pasaría si los músicos fueran siempre bien remunerados? Muchos dirían que se perdería la esencia del rock, esa necesidad que inspira al artista bajo las condiciones contrapuestas… no por nada las artes en general brillan en los peores episodios de la humanidad. No obstante, no podemos considerar a los artistas en general como meros hombres y mujeres que juegan a hacer de sus hobbies un trabajo, porque no es así. El entretener, inspirar y emocionar, no es una tarea fácil, y no por nada son pocos los que llegan a triunfar en esta carrera llena de obstáculos.
Sería iluso no considerar al artista un ser especial, pero la verdad es que todos también lo somos, todos somos especiales. El médico, el cocinero, el agricultor, el taxista y el músico, todos cumplimos con un rol único e indiscutidamente esencial, y es justo exigir una reivindicación a favor del salario del músico, e incluso, demandar acceso a sindicalización y previsión… como ya se ha hecho en los últimos años.
Si te gusta la buena cocina y pagas muchísimo por ella, si esperas que los miles de pesos que pagas por una operación te salven la vida, si has optado a pagar bastante por un buen par de zapatillas, entonces no puedes dejar de pagar por escuchar buena música. Es naturalmente justo, siendo la única manera de la que los artistas compren algo más que los pañales.
Rodrigo Bravo Bustos
Siempre que me quedo trabajando hasta tarde, una banda sonora que me acompaña en esos momentos de soledad y concentración es el recomendable “Eat Me, Drink Me”, el sexto disco de estudio de Marilyn Manson, aunque aquel trabajo debe ser considerado claramente como un disco solista de Brian Warner. Lo cierto es que cada ve que escucho esa placa o cualquiera de Manson, mi mente siempre empieza necesariamente a divagar en los vívidos recuerdos de su primera visita al país hace ya 12 años, por lo cual compartiré con ustedes esas emociones sicóticas en esta sección.
Aunque ha varios les moleste y creen que la política y el rock no debería juntar ni pegar, aquí sugiero revisar viejas y nuevas alianzas donde el rockero clase A se ha mutado perfectamente con la elite política. La política norteamericana y los mismos norteamericanos se ha sentido orgullosos de tener los dos bloques más representativos de su país al mando de su historia política. Republicanos y demócratas se pasan de vez en cuando el poder y juegan a hacer política para los suyos y el mundo. A esta poca aconsejable forma de ordenar el globo (humilde opinión de este lado del hemisferio), se le han sumado no solo comunes militantes fieles a la doctrina ideológica sino, célebres y conocidos rockeros.