Archivo de Septiembre de 2008

The Loudness War

Lunes, 22 de Septiembre de 2008

Escuchando el último disco de Metallica “Death Magnetic”, me surgió la siguiente pregunta, ¿Cómo un disco salido el 2008, de una banda grande, grabado en un estudio de primera calidad y producido por un productor de renombre puede sonar así de mal? Investigando en la red me encontré con algo mucho más grande que solo este disco, una tendencia que va llevando a la música a sonar cada vez peor, esto es la temida Guerra del Volumen (Loudness War).

¿Qué es la Loudness War? Es la tendencia de la industria de la música que progresivamente aumenta los niveles de ruido en los discos cada año. Es decir cada año los discos suenan más fuerte, pero alguno podrá decir, mejor eso es lo que queremos que suene mas fuerte, pero lamentablemente, el nivel de sonido no tiene que ver con la calidad.

Esto se produce mayormente en la masterización de los discos, donde obviamente ninguna banda quiere sonar mas despacio que alguna otra del mismo genero, como dijo Motorhead “Everything Louder Than Everything Else”, porque obviamente si sale alguna canción de una banda nueva en la radio y luego viene Metallica y tienes que subir el volumen no seria bueno para la banda, comercialmente hablando.

Lamentablemente para subir el nivel del sonido una de las técnicas mas utilizada es la compresión, la cual corta los picos de la onda de sonido, quedándonos con una sección menor de onda la cual tiene una rango dinámico menor es decir los tonos bajos están a un volumen cercano a los tonos altos, esto aumenta el volumen pero sacrifica gravemente la calidad del sonido, el cual queda con menos definición. Además esto provoca cansancio auditivo, seguro les ha pasado que adelantan una canción porque los cansa este es el porque.

Ahora si vemos la tendencia actual el destino de los cd es ir a convertirse en mp3, donde nuevamente se disminuye la calidad y se comprime o elimina partes de la onda sonora, es decir escuchando un mp3 no podemos estar mas lejos de la alta fidelidad y del sonido que la banda escucha cuando graba el disco.

Otro aspecto son los discos remasterizados tan populares hoy en día, yo como muchos pensaba que realmente sonaban mejor, pero lamentablemente en muchos casos solo se comprime la onda quedando un disco que suena mas alto pero carece de definición y matices musicales.

Así esta tendencia que aumenta cada año en la industria musical nos esta llevando a la muerte de la alta fidelidad, Metallica realmente saco un buen disco, pero lamentablemente la mala masterización lo liquido. Como la industria piensa que una banda que saca un disco que en la radio no suene al mismo nivel que otras bandas le provoca un daño comercial esto no tiene freno, sin embargo yo como fan de la música prefiero que los discos tengan una mejor calidad total el volumen lo regulo yo tan alto como quiera, pero si me entregan un disco con un sonido malo que se va hacer. La siguientes citas del grande Bob Dylan lo explican mejor que nada.

“No conozco a nadie que haya hecho un álbum que suene decente en los últimos veinte años. Escuchas esos discos modernos y son atroces, llenos de sonido. Nada está definido, ni siquiera la parte vocal, es como si fueran ruidos parásitos.  Mis últimas canciones probablemente sonaban diez veces mejor en el estudio, mientras las grabábamos, que en el compact. Los CD son pequeños, no tienen estatura”.

Me acuerdo del lío que se armó cuando salió Napster. Estaban todos alarmados: “¡Nadie va a pagar por la música, todos la van a tener gratis!”. Bueno, y qué “¡Si de todas formas no vale nada!”.

Para mas información miren los siguientes ejemplos, el primero explicando la compresión de una onda sonora y el segundo una comparación del sonido de Iron Maiden a través de los años solo escuchen el sonido de la batería queda todo claro.

Finalmente les dejo una web dedicada a combatir esta tendencia y que promueve que los discos tengan una certificación para que a futuro todos prefieran la calidad antes del ruido sin sentido.

http://www.turnmeup.org/

Mario Gallo

(Este sitio se ve mejor con Mozilla Firefox)

¿Y dónde están?

Lunes, 8 de Septiembre de 2008

Ok, todos esperábamos el 12 para escuchar lo que, para algunos, sería el momento decisivo de unos cuarentones con familias que se suponía no tenían mucho más que entregar; pero (y gracias a Dios) paso algo esperable que era cuestión de tiempo: Se filtró el disco. Y qué disco. Si bien ya se conocía algo de “Death Magnetic”, que fue de menos a más, desde ‘Cyanide’, ‘The Day That Never Comes’ y ‘My Apocalypse’, ahora se le suman otras siete que le romperán el culo a cualquiera que se le atraviese. Asi que aquí va:

Bum Bum, suena un corazón, unas guitarras dignas de una cámara de gas y empieza lo bueno. ¡METALLICA! gran riff, la voz de Hetfield cantando rapidísimo, afinaciones más altas de lo común, un colchón sónico al bajo y un Lars Ulrich que parece que se acordó de la pierna izquerda. Los solos ni hablar, a Hammett le aparecieron dedos que antes no sé donde los había metido. ‘That Was Just Your Life’ es la mejor carta de presentación que les pudo haber ocurrido. Acto seguido:’ ‘The New Song’. Sí, la misma de Japón, pero solo abriendo para ‘The End Of The Line’, donde lo más llamativo, además de la onda de la canción, son los versos cantados a lo ‘Creeping Death’ y cuando al oyente se le susurra ‘The Slave Becomes The Master’, poderosísimo. Después de ésto ya no se quiere más guerra, pero te la dan: ‘Broken, Beat & Scarred’. Es casi una canción entre pandillera y de auto-ayuda tipo Escape: “What don’t kill ya make ya stronger”. Dobles bombos y destiempos facinantes.

Algo me recuerda a Rush no sé por qué, quizá sea aquí donde se note la mano de Rick (Rubin). ‘The Day That Never Comes’ ni hablar, todos la hemos escuchado, al igual que ‘Cyanide’ y ‘My Apocalypse’, así que mejor que cada uno siga con su idea de cada una. Un pequeño paréntesis: Lo mejor del video de ‘The Day…’ es la performance de Metallica en el desierto. Con la siguiente me imagine en una casa embrujada o algo así, y es que además del título y ‘Luck. Runs. Out’ que te meten miedo, el comienzo y las melodías son de temer. Hagan el siguiente ejercicio: Pónganse audífonos y cuando se queden dormidos pongan éste tema. Lo máximo.
Ahora el tema que había creado más expectativas alrededor del disco: ‘The Unforgiven 3′. Piano y efectos de violines. Nada que ver con las entregas anteriores, y se agradece, porque si hay algo que tiene Metallica es lo de no repetirse el plato (excepto hace unos RE-años). Lenta, pesada y densa, pero por sobretodo, melancólica a cagar, donde lo que más queda es el cuestionamiento que cierra esta saga de Unforgivens: “¿Cómo te puedo culpar si es a mi a quién no puedo perdonar?”

‘The Judas Kiss’, ¡Qué coro! En Mission: Metallica sale la melodía de esta canción y parte del coro, que para mí, era lo más esperado. ¿Quieren a Hetfield y Hammett en la misma onda? escuchen la parte del ‘Bow Down…’ Uno de los puntos altísimos del disco. Después pasó algo extraño: 10 minutos sin escuchar una palabra. ¡Un instrumental! Y es para emocionarse, ya que después del intento fallido de ‘My Friend Of Misery’ (el fallido instrumental del Black Album), 15 años después aparece esto. Mejor les dejo con las palabras de Rob: “James Hetfield fue quien escribió gran parte de las guitarras del tema y es quien toca los solos ahí. Ese tema es como un hijo para él y tampoco quería meterle más cosas en la canción. No me hubiera sentido bien si le hubiera preguntado si podía meter una sección instrumental propia en ella. Sería como meterme en su territorio y yo no quería entrometerme”, ¿alguna pregunta?

En resumen, EL DISCO DEL AÑO. Sé que las comparaciones son odiosas, pero un mal necesario: Los últimos cuatro discos de Megadeth no hacen un “Death Magnetic” (y nótese que son excelentes discos). Así que ahora la pregunta del título: ¿Dónde están los que alguna vez gritaron a los cuatro vientos “Metallica se vendió, se hicieron viejos y ya no existen”? Probablemente escondidos debajo de sus camas porque el magnetismo de la muerte viene por ellos.

Jaime Sainte-Marie R.

Diva para todos. Una opinión sobre Madonna en Chile

Lunes, 1 de Septiembre de 2008

madonnaLa presente es una simple constatación, no es mi ánimo molestar (por molestar) a ninguno de los respetables lectores. Bueno, en realidad es una opinión, y se podría decir que bastante cargada, pero sí tiene bastante de simple observación.

Creo que todo el asunto de “Madonna en Chile” hace rato que ya escapó a lo que puede considerarse una reacción normal por parte de nuestros medios y por parte de la misma “población”. La tele, la radio, las revistas, los diarios, todos han metido y siguen metiendo tanto ruido con el asunto que ya parece que no existe techo que pueda tocar.

Sí, pasa que hablar de Madonna es el tema de moda, porque cumplió 50 años, viene por primera vez y es tan re contra “incomparablemente-genial-e-inigualable-a-la-vez-que-incombustiblemente-deseada-y-admirable” que nadie puede dejar pasar la oportunidad, quedarse fuera del tren y perderse las ventas; pero aún así, dejando de lado esa odiosa costumbre mediática de saturar la existencia con lo que “la lleva” en el momento (también son los tiempos del iPhone) tildarlo del evento músical del año, del lustro o la década es de mal gusto.

Peor aún es que toda esa parafernalia de nuestros medios pseudo informativos se corresponde con un fervor que aparentemente de verás existe entre la gente. O sea, no es que la tele exagere por mostrar avisos del concierto de Madonna con macabra frecuencia, ni por dedicarle segmentos especiales y tiempo dentro de las noticias; es lo que de verdad es contingencia y que la gente quiere ver. Lo mismo con las radios y las columnas e informativos de diarios y revistas. Chile esperaba que viniera su reina, y al parecer fue nombrada como tal porque -también aparentemente- ella sí que sabe de música y estilo. Olvídense de la música con sentido y de los artistas que viven más de las ideas que del vestuario. De los que se preocupan más de tocar con el corazón en las manos que de preparar bailarines y coreografías. El pueblo demanda saber de su diva, y literalmente ¡demanda y clama ante tribunales por su derecho a adquirir una entrada!

Y claro, en respuesta al frenesí desatado por adquerir un ticket al magno evento, a un -por supuesto- magno precio (nuestras entradas son, comparativamente, los más caras del planeta), la productora ha respondido con un segundo concierto. Madonna x 2, en el mismo país al que traer a los Rolling Stones es absurdo por ser un mal negocio (como a tantos más).

La sensación final es que éste es el país del pop de trasnoche. Donde el rock y la música con corazón y pelotas (o carácter, lo que les venga más) sigue caminando al costado del mundo (por ahí ha de andar). En que se valora más el envase que el contenido, y en que todos se suben felices al carro de las pretensiones. Nada nuevo.

Por último, y ya que uno de los más “tremendos” méritos de Madonna es cambiarse de ropa y peinado en cada disco -y esto lo digo con mucho respeto- no sé que tanto le ven a la dama si a estas alturas del partido parece un Iggy Pop travestido. Y ojo que no es por la edad; mejor culpemos a las cirugías y las sobredosis de gimnasio.

Y así con las visitas ilustres. Cada uno con sus gustos, y la intolerancia no es mi juego. Pero claro, cuando los gustos de alguien más aparecen todos los días en todas partes uno puede comprensiblemente llegar a cansarse. Hay que reconocer en todo caso que son los gustos de la mayoría, y que “la mayoría manda”. Algunos escucharán música para llenarse, otros necesitarán un acompañamiento para bailar frente al espejo.

Pablo Cifuentes