¿Los plagiadores de Los Beatles?
Lunes, 30 de Marzo de 2009
Intro. A propósito del “bombardeo” de conciertos que hemos tenido en estos meses, pensé en compartir con ustedes varias preguntas que constantemente me hago luego de eventos musicales de gran magnitud. Aquí lanzo mi hipótesis: los chilenos no tenemos cultura musical (entre muchas otras cosas que no tenemos).
Track 1. ¿Es necesario que una banda tenga que recurrir a sus antiguos éxitos para que prenda en el público chileno? Creo que sí. Queda demostrado con la última actuación de Iron Maiden (a la cual obviamente asistí) donde tuvimos un show muy bueno, de repertorio muy conocido y sostenido en los viejos “éxitos” de la banda (en realidad me refiero a su repertorio clásico). Fuimos más de 50 mil personas, todos disfrutando, todos cantando, todos saltando. Pienso que esa misma cantidad de público no hubiera asistido a un concierto de Maiden si ellos tocaban material más nuevo, por muchas razones, entre ellas que ese material no es tan conocido o probado como lo antiguo. Y aquí me quiero detener con lo de “probado”, porque somos un público exitista (en todo orden de cosas), nos gusta ir a ganador y le tememos al riesgo, si no pregúntenle a cualquier banda emergente del “under” de nuestro país y sabrán que las bandas tributo llevan mucha más gente y generan muchas más lucas para los dueños de local. Por ahí leí que muchos asistentes (perdónenme los fanáticos) del primer concierto de Radiohead parecían esperar una o dos canciones radiales y que no hubo esa energía que nos caracteriza como público. Algo similar pasó con Chris Cornell al momento de presentar canciones de su nuevo álbum (a lo mejor en este caso de frentón el nuevo material es para olvidarlo). Pero hay una tendencia histórica de nuestro público: nos gusta escuchar lo conocido (que paradójicamente alguna vez fue material nuevo) , nos cuesta o simplemente no queremos escuchar lo nuevo (y que curiosamente pueden transformarse en clásicos, pero no ahora!).
Track 2. ¿Somos un público fuera de serie para la mayoría de las bandas del exterior? Probablemente sí. Hay algo en el público sudamericano (en caso particular el público chileno) que les gusta a las bandas europeas y gringas, y es que nos entregamos por entero en los conciertos y le hacemos saber que la estamos pasando mejor que nunca y que ellos son lo mejor que ha pasado por nuestro país, y ellos nos lo retribuyen diciendo que somos el mejor público del mundo. Sinceremos las cosas. Somos un muy buen público a la hora de gritar y desatar pasiones por la bandas que nos gustan, pero somos el peor público a la hora de comprar discos y pagar por el trabajo de esas bandas (hago el esfuerzo que no sea así, pero me incluyo de todas maneras en esta categoría).
Track 3. ¿Poseemos una mirada crítica del espectáculo que vemos y somos capaces de ser objetivos? Al parecer no. Si pagas por ver un espectáculo, esperas que éste sea acorde a lo que te cobraron, al menos! Bueno, esta afirmación que parece tan obvia, queda en nada al momento de hacer valer tu derecho de reclamar si no te sientes conforme con lo recibido. Les pregunto, ¿alguna vez alguien ha ido a pedir la devolución de todo o parte del dinero si el concierto al que fueron no llenó sus expectativas, tanto en la parte musical (sonido), como de producción misma? Bajo esta premisa, todos aquellos que hemos ido a conciertos al menos una vez deberíamos haber hecho valer ese derecho, pero ¿lo hicimos? Además, surgen otras cosas, como por ejemplo, cuando atacan a nuestra banda favorita, ponemos el grito en el cielo, la defendemos como si tratara de nuestros padres, o de un hijo(a) o hermano(a), y nos terminamos odiando por distintas razones: porque no compartimos el mismo gusto musical o porque la intolerancia nos lleva a descalificaciones. Definitivamente hay un problema de “incondicionalidad” mal entendida con la banda favorita.
Track 4. Entonces ¿tenemos cultura musical? Todo nos lleva a decir que no. Creemos que sólo lo que nos gusta a nosotros es bueno, las demás personas escuchan puras “hueás”, las demás bandas hacen música simple y que no “calienta” a nadie, etc. Muchas cosas como estas las decimos y ni nos arrugamos! ¿Somos tan prepotentes como para creer que tenemos la razón musicalmente hablando? Si fuéramos educados en la música quizás estas actitudes serían cada vez menos y se respetaría las expresiones musicales de “los otros” (aunque un gran contraejemplo lo dan los “doctos” de la música quienes siente desprecio hasta por la música que haría su madre, si no está hecha bajo sus cánones). Como dicen los actores, “detrás de estoy hay trabajo, hay esfuerzo, no lo puedes denostar así”…bueno yo agrego que el respeto por lo que hace el otro no se debe basar en qué tipo de manifestación haga, sino por el solo hecho de ser persona.
Outro. ¿Y cómo se arregla todo esto? No todo es crítica, hay que aportar también, dice alguien por ahí. Bueno, mi recomendación es: escucha música, asiste a conciertos (de bandas consagradas y bandas nuevas), apoya a bandas emergentes, haz tu propia banda, respeta el gusto de la otra persona, trata de entender el mensaje y la “parada”de aquel que es distinto a mí, apoya a concho lo que te gusta, y vuelve a escuchar música, y vuelve a escuchar música. Y mientras tanto, instrúyete y aprende de música, lee la historia de la música, una y otra vez…a lo mejor llegas a la conclusión final que todas las bandas son unas plagiadoras de Los Beatles o que simplemente la música es para disfrutarla como lo que es: una de las expresiones más bellas de la naturaleza humana.
Gonzalo Núñez
iTunes se ha convertido en el más grande retailer de los Estados Unidos en lo que a música se refiere. Desde que entró a participar en el mercado ha comercializado más de cinco billones de canciones, en Inglaterra está a punto de desbancar a Woolworth. La gente de Warner decidió hacer un pequeño experimento ocupando a una nueva artista británica como conejillo de indias, una chica que canta R&B llamada Estelle -quien lanzara un álbum llamado “Shine”- que desbordó con un tremendo single llamado “American Boy”.
Actualmente, muchos de nosotros nos asombramos como día a día el metal progresa, crece, se transforma a puntos insospechados, salen géneros nuevos cada ciertos meses, algunos empujados por las mismas bandas que por querer diferenciarse se autodefinen de alguna forma, otras empujadas por los sellos discográficos a modo de estrategia comercial. Esto no es nada nuevo, y probablemente de lo que voy a hablar tampoco, pero si puede que sea desconocido para algunos.¿Ustedes saben de donde nació el metal?