Archivo de Mayo de 2009

Rock, política y contingencia

Jueves, 7 de Mayo de 2009

kreatorAl escuchar música, al identificarnos con un género en particular o al llevar una camiseta de una determinada banda, nos introducimos en un mundo paralelo al nuestro, donde podemos aventurarnos en epopeyas de caballeros medievales, hazañas de valientes y forajidos soldados, o en la vida de un personaje que nos narra su vida y hace sentirnos identificados con él en algunos casos. Son algunas de las situaciones que vivimos en torno a la música; pero también, en muchas ocasiones, nos compenetramos con una crítica social, que genera conciencia, rechazo o apoyo a una determinada causa.

Cuando hablamos de música y política, hablamos de elementos que van íntimamente ligados entre sí, y es que la política irrumpe en todos los aspectos de la vida, aún contra la propia voluntad. Todo en nosotros es ideología, es decir, nuestra forma de ver la realidad es un programa de ideas sobre ésta, ya sea en pos de su transformación o conservación; por ende, nuestra visión del mundo es una idea política. Más allá de los partidismos clásicos de izquierda o derecha, de determinados personajes históricos o países, me refiero con ideología a la visión crítica que tenemos sobre todo nuestro diario vivir, desde el disgusto que nos puede producir una persona que escucha música en su celular sin audífonos en el transporte, hasta la dicha que nos puede causar que nuestro equipo favorito de fútbol gane un partido, o más precisamente al caso que nos compete en este artículo, a la satisfacción que nos da escuchar una banda o más aún, verla en vivo.

Todos escuchamos determinadas bandas musicales o estilos por determinadas razones, y que van desde los más variados motivos, y ello lo hacemos porque nos da la gana, es decir, en libertad de acción, porque yo quiero; de la misma manera, hay grupos o tendencias musicales que nos causan repulsión, ya sea desde su calidad musical hasta el mensaje que transmiten, o incluso, el aspecto de sus intérpretes. Todo enmarcado en el ya nombrado concepto de liberad, fin al que apunta la naturaleza del hombre.

La música desde sus bases se formula como una crítica social, como una invitación a ver el mundo de otra manera, a percibir lo que nos rodea con otros ojos, con otro paladar. Es así como llegamos al origen de los variados géneros musicales que han surgido a lo largo del tiempo. El jazz en Estados Unidos nació como un grito de lucha por parte de la comunidad de raza negra de ese país, clamando por igualdad de derechos, de oportunidades y en contra de los prejuicios raciales que en su contra había, a mediados del siglo recién pasado.

A su vez, el nacimiento del rock en los años 60 y el surgimiento del movimiento hippie, se manifestaron como la voz de los jóvenes contra la guerra de Vietnam y contra todo canon imperante por aquellos años, que reducía los espacios de participación y sólo se dejaba a la política como un medio para satisfacer las necesidades de las grandes cúpulas administrativas a nivel mundial. La música nace al alero de un contexto político, y como tal, no podemos excluirnos de él.

Al momento de ser seguidores y de compenetrarnos con las letras y melodías de los temas y discos de una determinada banda, nos comprometemos también, aunque tal vez no de plena manera, con el mensaje que se entrega. Kreator, banda alemana de thrash metal, se formó en la Alemania del Este, en plena década del 80, marcada por la caída de los regímenes dictatoriales en todo el mundo y en particular, por culminar con la caída del muro de Berlín en 1989, lo que precipitó la caída del comunismo y unificación de las dos Alemanias; han pasado los años y los mensajes que esta banda nos entrega en su discografía no han variado, ya que si bien el contexto político es distinto al de fines de los 80 e inicios de los 90, las necesidades y las injusticias siguen siendo las mismas, y es hacia allá, donde Mille Petrozza y compañía, nos quieren conducir; temas como “All of the Same Blood” [Todos de la misma sangre] (Violent Revolution, 2001) , son un mensaje a dejar de lado los prejuicios raciales y a unirnos en pos de una misma causa, de una misma lucha y a vernos como iguales; de ahí podemos dar una interpretación desde nuestros propios preceptos y maneras de percibir la política; por lo tanto, que no nos parezca extraño el último DVD de esta banda, tanto el lugar en el que tocaron, el año, como la carátula, que estoy seguro, a muchos, nos gustó en lo absoluto.

Continuando dentro del metal, bandas polacas como Vader, esconden tras de sus oscuras, corrosivas, y deleitantes letras, un fuerte mensaje con contenido político; y no es para menos, Polonia ha sido azotado a lo largo de su historia, y con fuerza durante los últimos 80 años, por la muerte, desolación y destrucción de su república. Víctimas del nazismo a fines de los años 30 y oprimidos por el comunismo durante los 40 en adelante, los polacos no esconden rencor y repudio al daño sufrido en el pasado, y al deseo de forjar un futuro en base al duro pasado; Vader no blasfema solamente porque sí, “vomitando” voces guturales y melodías desgarradoras; hay un por qué, y es que todo en sí esconde un doble mensaje (no, no de esos que se les acusó al metal en décadas pasadas), tal como cuando leemos novelas literarias, no debemos tomarnos al pie de la letra lo que en esas páginas sale escrito, sino dar una interpretación a los elementos que se nos entregan.

Si deambulamos en el espectro musical nos encontraremos con variados ejemplos que nos introducen en lo mismo. Tal es el caso del Punk, que pueda o no gustarnos, nace como un rechazo a la realeza británica, al sistema, como un grito de lucha de una facción de jóvenes, y que ha generado adeptos a través del tiempo; tal como en el caso de los alemanes de Kreator, el mensaje de la música punk, es el mismo, pero el contexto político y socio económico es distinto, y los reclamos de la juventud y de la sociedad siguen siendo los mismos, pero enfocados desde otra perspectiva, en pos de la misma utopía.

De la misma manera, la música se nos formula como una vía de escape del mundo contemporáneo, como una forma de huir de esta tierra envenenada (como dijo una vez el gran Coco Legrand), y de tener una instancia de tener un respiro de todo aquello que nos agobia, por decirlo así, la música es esa instancia donde “tomamos aire, agua, descansamos y volvemos a batallar contra esta vida”, que nos depara cada día nuevos desafíos, y como sujetos individuales, nos vemos de una determinada manera dentro de la sociedad, y es a través de la música – en muchos casos – como nos buscamos proyectar, y que buscamos entregar.

Podríamos pasar horas y horas discutiendo sobre la vinculación de la música y la política, y obviamente habrán personas que estarán en desacuerdo con esta tesis y tendrán otra que rebata y hasta tal vez hagan desmoronarse en mil pedazos la ya señalada, pero recordemos, y lo repetiré por enésima vez, la política a la que hemos hecho referencia y a la cual hemos relacionado con el espectro musical no es la clásica (partidista) que vemos en la televisión, diarios e Internet a diario, sino como el actuar humano en su conjunto, como una ideología, que nos hace ver el mundo y actuar en él de una determinada manera. Toda acción  y fin del hombre es de carácter político. Está en nuestra libertad, en nuestra decisión, el llevar a cabo todo lo anterior.

Jaime Mora