Dio… Inmortal
Viernes, 21 de Mayo de 2010
Hace algunos meses conversaba con un primo acerca de que pasaría cuando se mueran los grandes del rock, esas leyendas sobre las cuales se construyo la música que tanto amamos, pensando en esos momentos que aquellos días estaban muy lejos imaginábamos que haríamos al enterarnos de una noticia así, no podíamos dimensionar el vació que quedaría cuando se fueran de este mundo grandes como Ozzy, Lemmy o Dio.
Lamentablemente este 16 de mayo de 2010 la vida nos presento un momento que jamás hubiéramos querido vivir. Ya en la madrugada diversos sitios anunciaban la muerte de la voz que definió el heavy metal, Ronnie James Dio. Ante mi incredulidad, a pesar de saber que Dio luchaba contra el cáncer, consulté el twitter oficial y comprobé que aun eran solo rumores, ya que Wendy la esposa de Dio confirmaba que estaba complicado pero con vida. Sin embargo, la tarde de ese 16 de mayo, la conversación que tuve meses atrás se hizo realidad. El legendario Dio ya no estaba entre nosotros.
Cuando leí el comunicado de Wendy en el sitio oficial, tuve la respuesta acerca de que haría cuando un grande muriera… y lo que hice fue llorar. A pesar de ser una persona a la que le cuesta expresar las emociones, lloré al saber que uno de mis ídolos ya no estaba más.
Luego de la tristeza inicial, vinieron a mi mente miles de momento en los que Dio con su música me transportó fuera de este mundo. Cuantas veces me olvide de todo escuchando temas cantados por el gran Dio. En especial recordé el 8 de mayo del 2009 cuando pude ver en vivo a la leyenda, en ese recital Dio me demostró que a pesar de sus 66 años, por sus venas corría Rock puro. La entrega en el escenario que vi esa noche nunca podré olvidarla y, en estos días, esas imágenes vienen a mi mente una y otra vez. Recuerdo como si fuera ayer que mientras tocaban el clásico ‘Heaven And Hell’ lancé una bandera chilena al escenario… llegó exactamente a las manos de Dio, que me agradeció con una sonrisa ese sencillo gesto. Será un recuerdo que me lleve hasta tumba.
Nunca tuve la suerte de conversar con él, pero por muchos testimonios tanto de fanáticos como de colegas músicos, me dan una impresión completa de cómo era. Ahora que llegó el momento de su partida, compruebo que su legado es mucho más grande que su magnífica música. Su forma de actuar es un ejemplo para todos nosotros, un verdadero caballero del Rock del que muchos pseudo rockstars deberían aprender.
Dio amó a sus fanáticos y nosotros, en el momento de la despedida, no decimos un adiós, sino un hasta pronto. Cada vez que juntemos los dedos de nuestras manos para simbolizar unos cuernos te recordaremos. Maestro, gracias por ser nuestro referente, siempre vivirás a través de tu música, de cada recital y de cada acto que realizaste, porque en cada uno de ellos dejaste tu alma. Dio, ahora eres un inmortal siempre estarás con cada uno de nosotros.
Mario Gallo