No Maten La Música, Maten Al Intermediario
27 de Agosto, 2010
Si eres músico, hoy día el regalar tus canciones por la web o simplemente tomar esa opción como una simple herramienta de promoción para adelantar algo importante ya no es ninguna novedad. Hay usuarios -porque esto es algo muy de la era digital- que sienten que es un derecho el tener acceso a algo gratuito. Un deber del artista que resulta en un beneficio para el fan que supuestamente va a preferir a estos músicos que regalan en vez de aquellos que cobran para dejarte descargar su obra.
La cuestión aquí es que los artistas ni siquiera están haciendo esto motivados por destruir o reformar la industria, más bien es para estar más cerca del público. O sea, la banda no libera sus canciones para ser rotadas en radios sino más bien para que sean disfrutadas por sus fans -hay casos extremos como el de Nine Inch Nails (el ejemplo del último álbum “The Slip”) en que su líder Trent Reznor, de golpe y porrazo, te manda un mail diciéndote “aquí está mi nuevo disco para que lo descargues, disfrútalo”.
En esta era 2.0, de web, nuevas políticas de negocios y acceso a la cultura 2.0, los rasgos sobresalientes son la creatividad abierta a todos, la participación en redes globales sociales, la gratuidad de casi todo pero con modelo de negocio (??), la re-mezcla de todo lo que haya sonado alguna vez, las opiniones personales en blogs y twiteos y una larga cola de nichos y posibilidades al parecer infinitas. En fin, un cambio de poder radical, empoderamiento de las masas y desafío al poder de los medios y su antiguo modelo económico.
El artista aún imagino que está intentando comprender este mundo de maravillas y amenazas que irrumpe por lado y lado. Nuestro pronóstico sigue siendo muy esperanzador. El comienzo de una era, de la red al concierto, sin discos manufacturados por la industria de por medio. Alguna vez alguien sugirió: “No maten la música, maten al intermediario”. Frente al derrumbe de las ventas, una opción que ya hoy día ni nos asombra es apostar por la difusión en la red y los dividendos generados por los shows en vivo.
Esta metodología de acceso libre llegó para quedarse, para bien o para mal. Cuando han pasado casi tres años, es el modelo Radiohead (de su último disco aún, “In Rainbows”) el que más se acerca a un punto de equilibrio para el artista, en cuanto a la difusión de su obra gratis o por lo que quieras pagar, y luego cobrar por ir a verlos en vivo. Pero creo que la descarga gratuita ya está instalada y costará desalojarla. Porque, ¿cómo competir con algo gratis?
Soy pro a la gratuidad de la música. No obstante, es un hecho que el hábito arraigado de la descarga ilegal es el que causa un desmedro del patrimonio de un artista, su música. Otros argumentan que al entrar al juego de regalar la música, esta sufre una desvalorización importante, eso también va en desmedro para el creador de una obra.
Sin embargo, estoy prácticamente seguro que de aquí a algunos años más, los artistas más allá del financiamiento recibido por venta de discos o conciertos, tendrán que encontrar otras formas de retribución a su trabajo, como por ejemplo serían la aplicación de una especie de impuesto multimedia a lugares en los cuales se realizan actividades comerciales con su trabajo o el cobro de cuota de descarga fija multimedia en las facturas de cuenta de Internet (es un hecho, todos bajamos música alguna vez) o tal vez el incentivo a los grupos a entregar un plus en sus trabajos, de tal forma que siempre prefiramos el original. Pueden haber muchas opciones, pero está en nosotros una responsabilidad social de respetar, de cierta forma, el trabajo de otros.
Alfredo Lewin
Así como antes ya nos habíamos familiarizado con los slogans de campaña “No mates la música” o “La música es cultura”, actualmente muchos sitios anglo de los importantes, incluyendo a los distribuidores de música ITunes, My Space o Spotyfy, están ocupando el logo de Music Matters (La música importa) como una señal de apoyo a una campaña que quiere recordarle a la gente la importancia que tiene la música como una obra de arte llena de sentido y por tanto, valor. Por una cosa ética, no está supuesta a ser gratis. ¿Se podrá crear conciencia y cambiar un hábito tan arraigado entre los internautas durante estos últimos cinco años?
Estoy junto a tres amigos al interior de un bar “universitario”, que es como se designa a esas casonas en las que te venden cerveza mezclada con agua, y donde el único lujo es no estar en la calle. Egresamos el año pasado, hasta ahora ninguno de nosotros ha encontrado trabajo, pero de alguna forma nos mantenemos alegres; todavía tenemos veintitantos años, y al fin y al cabo juventud y tiempo libre no es una ecuación tan mala… aunque el factor incógnito siga siendo el dinero.
El mundo del Rock tiene muchas anécdotas que contar, si ya es costumbre que en citas se relacione esta rama de la música popular con excesos, muertes, drogas, conciertos memorables, excelentes composiciones, entre una amplia gama de temas a informar, el balón pie no queda atrás.
Que hoy en día Internet es una herramienta en la que no solo buscamos información, si no que también es un medio en el que interactuamos y del que nos hacemos participes, que duda cabe.
Hace un tiempo -20 de Marzo- mientras veía las noticias, me llamó especialmente la atención la nota que aludía a los “reformados” (?) Guns ‘N’ Roses. Y digo que me llamo especialmente la atención por la supuesta hora de llegada del único miembro de la formación original, Axl Rose, que estaba estimada a las 23.30 horas, siendo que el concierto que debía protagonizar comenzaría a las 21. Ésto me hizo pensar en la entrega que tienen las bandas con su público, en este caso me enfocaré en el chileno, aunque dudo que difiera en otras partes del orbe.

Hace 50 años surgía de las ciudades industriales de Inglaterra un estruendoso y odiado sonido, que ayudado de las raíces del rock n roll y blues norteamericano, definió la mayor parte del siglo XX. La gente o quien sea lo denominó rock y de ese simple término nacieron muchas otras variantes de estilos y culturas. Imaginense, que esto fue en la decada de los 60, o sea, hace 50 años, y por ende los 70s pasaron hace 40 años, los 80s hace 30 y así susecivamente. Esto me hace sentir viejo, y eso que tengo solo 17 años. Pero, el innevitable paso del tiempo no es lo único que jubila mi mente, sino al ver a un patético Axl Rose creyendose de divo, a un Pete Townshend casi sordo, la cancelación del show de BB.King en Chile o ver a mis grupos favoritos en su gira de aniversario me envejese aún más. Que envidia tengo de la gente de los 60s y 70s (hablo internacionalmente para no meterme en política o dañar sentimientos), los cuales tuvieron la oportunidad de ver a los Creedence originales o los Doors de Jim Morrison y tuvieron la posibilidad de ser parte de un movimiento, sea este mod, hippie, punk, etc. Sin embargo, eso ya pasó.
Siempre he notado que cuando ocurre una catástrofe todo el mundo de la música se hace presente para ayudar a aquellos que lo necesitan. Artistas que van desde el pop hasta el rock más duro que nos podamos imaginar. Es en este último que me quiero enfocar hoy. Es cosa de ver los conciertos que se hacen por África, por citar un ejemplo.